El jeque Fahd Al-Ahmad Al-Sabah protagonizó un momento insólito en España 1982, lo que terminó con la suspensión de por vida del árbitro soviético Miroslav Stupar.
En el estadio José Zorrilla, Francia dominaba claramente a Kuwait en la fase de grupos de la Copa FIFA España 1982. Los franceses ganaban 3-1 cuando, en el minuto 88, Alain Giresse recibió un pase y definió con precisión para poner el 4-1 en el marcador. El árbitro soviético Miroslav Stupar validó el tanto sin dudar. Sin embargo, los jugadores kuwaitíes se detuvieron en plena jugada porque, según ellos, habían escuchado un silbato proveniente de la grada, que confundieron con el del árbitro. La protesta kuwaití no quedó en palabras. Desde el palco de autoridades, el jeque Fahd Al-Ahmad Al-Sabah, hermano del emir de Kuwait y presidente de la Federación de Futbol de su país, descendió al terreno de juego con gesto airado.
Vestido con su tradicional atuendo árabe, el jeque se dirigió directamente hacia los jugadores de su selección y les ordenó abandonar el césped si no se anulaba el gol.
La escena, inédita en la historia de los Mundiales, paralizó el partido durante varios minutos entre confusión, protestas y la presencia de escoltas.
Ante la amenaza de que Kuwait abandonara el encuentro, el árbitro Stupar cedió a la presión y cambió su decisión inicial: anuló el gol legítimo de Giresse y ordenó reanudar el juego con un saque neutral.
Los franceses, visiblemente indignados, amenazaron con retirarse, pero su entrenador Michel Hidalgo los convenció de continuar. Minutos después, Francia marcó de nuevo y selló la victoria definitiva por 4-1.
Árbitro suspendido de por vida
Al día siguiente, la FIFA actuó con rapidez. Suspendió de por vida al árbitro Miroslav Stupar por perder el control del partido y permitió que una autoridad externa influyera en su decisión.
Además, impuso una multa de 20 mil dólares a la Federación de Kuwait, un país rico que había prometido a sus jugadores una prima de 280 mil dólares en caso de vencer a Francia.
Este episodio se recuerda como uno de los mayores escándalos de la historia de los Mundiales, un momento en el que el poder y la influencia de un jeque prevalecieron momentáneamente sobre las reglas del futbol.
Aunque el resultado final no cambió, la imagen del jeque invadiendo el campo quedó grabada como símbolo de cómo el dinero y la presión pueden intentar torcer el deporte rey.
Kuwait nunca más ha vuelto a clasificar a un Mundial desde entonces.


