Infraestructura, transporte, seguridad y capacidad hotelera forman parte de los estrictos criterios que la FIFA analiza antes de definir qué ciudades albergarán partidos de la Copa del Mundo.
Ser ciudad sede de una Copa Mundial representa prestigio internacional, millones de dólares en derrama económica y una oportunidad para proyectarse ante el planeta. Sin embargo, llegar a formar parte de un Mundial no depende únicamente de tener un estadio grande o pasión por el futbol. La FIFA aplica un proceso de evaluación técnico y detallado para seleccionar las ciudades anfitrionas.
Para la Copa Mundial de 2026, organizada por Estados Unidos, México y Canadá, la FIFA realizó un extenso análisis antes de anunciar las 16 ciudades elegidas.
Según documentos oficiales de la FIFA, las ciudades interesadas deben presentar una candidatura completa donde demuestren que cumplen requisitos relacionados con estadios, movilidad, hoteles, seguridad, sostenibilidad y capacidad operativa.
Uno de los factores más importantes es la infraestructura deportiva. Se exige estadios modernos, con capacidad suficiente para albergar partidos mundialistas, espacios para medios de comunicación, tecnología avanzada y condiciones adecuadas para jugadores y aficionados. Para 2026, varias ciudades propusieron recintos ya utilizados por equipos de la NFL y de ligas internacionales.
El transporte también juega un papel fundamental. Expertos vinculados al proceso explican que la FIFA analiza aeropuertos internacionales, conectividad aérea, sistemas de transporte público y tiempos de traslado dentro de cada ciudad. El objetivo es garantizar movilidad eficiente para millones de aficionados, delegaciones y personal operativo.
Otro aspecto clave es la capacidad hotelera. Las ciudades deben demostrar que pueden albergar miles de visitantes simultáneamente, incluyendo aficionados, selecciones, patrocinadores, periodistas y funcionarios de FIFA. La disponibilidad de hospedaje y zonas turísticas influye directamente en la evaluación.
La seguridad es otro de los pilares del proceso. La FIFA trabaja junto con autoridades locales y nacionales para evaluar planes de emergencia, coordinación policial y protocolos de protección para eventos masivos. Esto incluye preparación médica, control de multitudes y sistemas de respuesta rápida.
Además, la sostenibilidad ha ganado relevancia en los últimos años. La FIFA indicó que para 2026 se valoraron proyectos ambientales, reducción de emisiones y el uso de infraestructura existente para minimizar el impacto ecológico del torneo.
El proceso incluye visitas técnicas, inspecciones y reuniones con autoridades locales. Equipos especializados de FIFA recorren estadios y revisan documentación antes de tomar una decisión definitiva. Posteriormente, el organismo selecciona las ciudades que considera más aptas para albergar el torneo.
Para el Mundial de 2026 fueron elegidas las ciudades de Atlanta, Boston, Dallas, Guadalajara, Houston, Kansas City, Los Ángeles, Ciudad de México, Miami, Monterrey, Nueva York, Filadelfia, San Francisco, Seattle, Toronto y Vancouver.


