Rusia 2018 marcó un antes y un después en la historia del futbol. Por primera vez, el Video Assistant Referee (VAR, en inglés) fue utilizado oficialmente en un Mundial, cambiando la manera de arbitrar y modificando decisiones que terminaron influyendo directamente en partidos, clasificaciones y resultados históricos.
La FIFA calificó la implementación del VAR en ese entonces como "una nueva era para el futbol", luego de que la International Football Association Board (IFAB, en inglés) aprobara de manera unánime su uso meses antes del torneo. Según el organismo, la tecnología nació con la filosofía de "mínima interferencia, máximo beneficio", buscando reducir errores graves en acciones clave como goles, penales, tarjetas rojas y confusión de identidad.
El Mundial de Rusia se convirtió así en el laboratorio más grande en la historia del arbitraje. La FIFA informó que durante los 64 partidos del torneo se revisaron 455 incidentes y se realizaron 20 intervenciones oficiales del VAR. Además, el sistema elevó el porcentaje de decisiones correctas hasta el 99.3%, una cifra que Pierluigi Collina y Massimo Busacca calificaron como "casi perfecta".
Para la FIFA, el impacto fue inmediato. Su presidente, Gianni Infantino, aseguró tras el campeonato que el VAR ayudó a que fuera "el mejor Mundial de la historia", destacando que el objetivo no era cambiar el futbol, sino hacerlo más justo. Esa misma idea fue respaldada por Zvonimir Boban, responsable del proyecto, quien afirmó que la tecnología permitió corregir errores determinantes sin alterar la esencia del juego.
Las modificaciones no fueron solamente estadísticas. El VAR cambió momentos decisivos dentro de la cancha. Uno de los casos más recordados ocurrió en el partido entre Francia y Australia, cuando el árbitro Andrés Cunha sancionó el primer penalti en la historia de los Mundiales gracias a una revisión en video. Antoine Griezmann convirtió el gol y abrió oficialmente la era tecnológica en las Copas del Mundo.
También hubo jugadas que alteraron clasificaciones. En la fase de grupos, un gol de Corea del Sur contra Alemania fue validado mediante el VAR, confirmando la histórica eliminación del campeón defensor. En otro encuentro, Colombia evitó un penalti polémico frente a Senegal tras revisión arbitral, resultado que terminó influyendo en el pase a los octavos de final.
Sin embargo, el debate nunca desapareció. Expertos como Howard Webb, exárbitro inglés y referente internacional, insistieron en que el VAR debía funcionar únicamente como una herramienta de apoyo y no como protagonista del juego. "El VAR no quiere cambiar el fútbol, solo mejorarlo", explicó Webb durante el periodo de pruebas previo al Mundial.
Collina también defendió públicamente el sistema durante Rusia 2018 y recordó que "el VAR ayuda al árbitro, no decide por él", dejando claro que la última palabra siempre pertenece al juez central.
Desde esa cita mundialista, el VAR pasó a formar parte habitual de grandes torneos internacionales. Catar 2022 incorporó versiones más avanzadas, como el fuera de juego semiautomático, confirmando que la tecnología seguirá transformando el futbol moderno.


