El Legado de Manolo: Bombo y Trompeta que Acompañan a España

Calendario por grupos

El legado de Manolo sigue sonando: el bombo y la trompeta que acompañan a España

por Amilcar Avila
El trompetista Sete Fernández anima a la selección española. El legado de Manolo, sigue sonando., EFE
El trompetista Sete Fernández anima a la selección española. El legado de Manolo, sigue sonando. / FOTO: EFE

Tras la muerte de “Manolo el del Bombo”, David Cebollada y Sete Fernández se han convertido en las voces de la afición española, recorriendo miles de kilómetros para alentar a la Roja.

Por primera vez en más de cuatro décadas, la selección de España disputa una de las máximas fiestas del futbol sin la presencia de "Manolo el del Bombo". Sin embargo, el sonido que durante años acompañó a la Roja sigue resonando en las gradas de Estados Unidos, México y Canadá gracias a un grupo de aficionados que se niega a dejar morir su legado.

En este certamen, el bombo histórico de la afición española ha encontrado nuevas manos. David Cebollada, presidente de Marea Roja, la principal peña de seguidores de la selección, ha asumido la responsabilidad de hacerlo sonar en los estadios donde juega España. "El testigo de Manolo no lo puede recoger nadie. Era una persona única. Un personaje irrepetible que creó algo muy suyo y que nadie podrá sustituir jamás", explica Cebollada.

Foto embed
Mucho Nacho Edición Futbolera - Cortesía

Las circunstancias del certamen le han colocado en un papel especial. Habitualmente el bombo era llevado por otro integrante de la peña, pero la imposibilidad de viajar de uno de sus compañeros le ha convertido en el encargado de mantener vivo uno de los símbolos más reconocibles del futbol español.

La pasión de Cebollada por la selección trasciende cualquier cálculo. El partido frente a Arabia Saudita representa el número 123 siguiendo a España desde las gradas, una cifra construida a lo largo de cinco torneos de la máxima fiesta del balompié, varias Eurocopas y decenas de encuentros de clasificación y amistosos.

Pero el bombo no viaja solo. A su lado aparece otra figura habitual de la afición española: Sete Fernández. El malagueño, conocido por su inseparable trompeta, cumple este verano dos décadas acompañando a la Roja en las grandes competiciones internacionales.

"No soy un aficionado cualquiera. Tengo que estar animando, intentando poner buena cara y transmitir alegría a todo el mundo", asegura Fernández, que se ha convertido en una referencia para miles de seguidores españoles en cada torneo.

Foto embed
Manolo

Ambos representan una generación de aficionados para quienes seguir a la selección es mucho más que una afición. Supone organizar vacaciones, ahorrar durante años y recorrer miles de kilómetros para estar presentes en cada partido.

El desafío resulta todavía mayor en un torneo como el de este año, repartido entre tres países y con algunas de las mayores distancias entre sedes en la historia.

"A veces no se piensa demasiado en el sacrificio que hacen los aficionados. Los desplazamientos son constantes y el gasto económico es muy importante", reconoce Cebollada. Sete comparte esa visión. Para él, cada gran torneo comienza mucho antes del pitazo inicial.

"Cuando acaba una fase final intento ahorrar para la siguiente. Voy guardando dinero para poder vivir esta experiencia. Este torneo será más caro de lo normal, pero si hace falta pedir dinero para quedarme unos días más, lo haré", afirma.

Las largas horas de viaje, los vuelos entre ciudades y los elevados costos no han frenado a quienes consideran que acompañar a España forma parte de su identidad.

"Contra Cabo Verde cumplí 122 partidos siguiendo a la selección y, si me pongo a echar cuentas, probablemente podría tener una casa mejor o haber cambiado varias veces de coche, pero prefiero invertir en experiencias", reflexiona Cebollada.

Foto embed
España contra Cabo Verde

Mientras España persigue el sueño de conquistar una segunda estrella, en las tribunas también se juega otra batalla: la de mantener viva una tradición que acompañó a varias generaciones de aficionados. 

Manolo ya no está. Su figura permanece en el recuerdo de quienes compartieron kilómetros, estadios y celebraciones junto a él. Pero cada vez que el bombo retumba y una trompeta responde desde la grada, su legado vuelve a hacerse presente.


Etiquetas

Más de Universo Fútbol

Universo Fútbol Volver