Con una histórica actuación en la fase de grupos del Mundial 2026, la selección de México sueña con romper una barrera que ha perseguido durante décadas.
La selección de México atraviesa uno de sus mejores momentos en el Mundial 2026 y la expectativa de sus aficionados crece partido tras partido. Después de completar una fase de grupos perfecta con nueve puntos de nueve posibles y sin recibir goles, el combinado dirigido por Javier Aguirre alimenta el sueño de superar la marca más importante de su historia en los mundiales.
Aunque el Tri ha participado en 19 ediciones mundialistas, incluyendo la actual, su mejor actuación sigue siendo la alcanzada en dos ocasiones: los cuartos de final, instancia a la que llegó en México 1970 y México 1986, ambas veces jugando como anfitrión. En ninguno de esos torneos logró avanzar a las semifinales, dejando pendiente el objetivo de instalarse entre las cuatro mejores selecciones del planeta.
Desde entonces, México ha construido una reputación de equipo competitivo, convirtiéndose en un habitual clasificado a las fases de eliminación directa. Sin embargo, también ha cargado con el famoso "quinto partido", una expresión que hace referencia al deseo de romper la barrera de los octavos de final, ronda en la que fue eliminado de manera consecutiva entre 1994 y 2018.
Sin lugar a dudas, el Mundial 2026 ha renovado completamente esa ilusión entre los jugadores y aficionados.
Más de la selección de México
El Tri no solo terminó como líder de su grupo, sino que además firmó por primera vez una fase inicial perfecta. Los mexicanos consiguieron tres victorias consecutivas y una defensa que no permitió anotaciones, un registro nunca antes conseguido por la selección mexicana en un mundial.
Ahora, el siguiente desafío será frente a Ecuador en los dieciseisavos de final, un duelo que podría marcar un nuevo capítulo en la historia del fútbol mexicano.
El ganador avanzará a los octavos de final y continuará su camino hacia el objetivo de igualar o incluso superar la histórica actuación de 1970 y 1986. Más allá de los resultados, la campaña del Mundial 2026 ya representa un motivo de orgullo para la afición mexicana.




