Los aficionados de Japón protagonizaron otro emotivo gesto que rápidamente se hizo viral tras la eliminación de su selección.
Aunque el sueño de Japón en el Mundial 2026 llegó a su fin con una dolorosa derrota 2-1 frente a Brasil en los dieciseisavos de final, sus aficionados demostraron una vez más que el fútbol también se juega con valores. Al terminar el encuentro, cientos de seguidores japoneses permanecieron en las gradas del estadio para recoger toda la basura que habían generado durante el partido.
Armados con bolsas azules, los aficionados limpiaron cuidadosamente su sector antes de abandonar el recinto, una escena que volvió a recorrer las redes sociales y que despertó miles de elogios alrededor del mundo. Lejos de dejarse llevar por la frustración de la eliminación, los hinchas ofrecieron un nuevo ejemplo de civismo y respeto, una tradición que mantienen desde hace décadas en los mundiales.
Para ellos, limpiar el lugar que ocupan es parte de una cultura basada en la responsabilidad colectiva y el cuidado de los espacios compartidos, valores que se enseñan desde la infancia en Japón. Este comportamiento no es nuevo. Desde el Mundial de Francia 1998, los aficionados japoneses han llamado la atención por recoger los desperdicios al finalizar los encuentros, sin importar si su selección gana, empata o pierde.
En el actual Mundial 2026 ya habían protagonizado la misma escena después de su partido de la fase de grupos, y tras la eliminación frente a Brasil decidieron repetir el gesto, dejando nuevamente una poderosa lección de educación y respeto.
Japón vuelve a marcar un mundial
En lo deportivo, la selección japonesa estuvo muy cerca de dar la sorpresa frente a una de las grandes favoritas al título. El conjunto asiático se adelantó en el marcador gracias a Kaishu Sano y logró mantener la ventaja durante buena parte del compromiso gracias a una impecable organización defensiva.
Sin embargo, Brasil reaccionó en el segundo tiempo con un gol de Casemiro y, cuando el partido parecía dirigirse al tiempo extra, Gabriel Martinelli apareció en los minutos finales del descuento para marcar el 2-1 definitivo y sellar la clasificación brasileña.




