Conoce a los técnicos que dejaron sus cargos tras la Copa del Mundo 2026, en una lista marcada por renuncias, despidos y decisiones posteriores a la eliminación de sus selecciones.
El Mundial 2026 ha dejado una fuerte consecuencia en distintos banquillos: la salida de siete entrenadores, en un escenario donde los resultados y las eliminaciones marcaron el final de varios proyectos nacionales.
El único caso de despido inmediato ocurrió en Túnez, donde Sabri Lamouchi fue cesado en pleno desarrollo del torneo tras los malos resultados del equipo, convirtiéndose en la excepción dentro de una ola de salidas posteriores.
Los otros seis entrenadores dejaron sus cargos una vez consumada la eliminación de sus selecciones en el Mundial 2026, en su mayoría mediante renuncias o acuerdos de salida con sus federaciones.
La dimisión más reciente es la de Sebastián Beccacece, quien dejó la dirección técnica de Ecuador tras la derrota por 2-0 ante México en los dieciseisavos de final, resultado que significó la eliminación del conjunto sudamericano.
En la misma instancia del Mundial 2026 cayó Países Bajos, que fue eliminada por Marruecos en la tanda de penaltis, lo que provocó la salida de Ronald Koeman tras finalizar su ciclo al frente del equipo neerlandés.
En Asia, Hong Myung-bo abandonó la selección de Corea del Sur después de la eliminación del equipo. En este caso, la situación tuvo un alcance político: el presidente surcoreano, Lee Jae-Myung, solicitó una investigación oficial sobre el rendimiento del combinado nacional tras la temprana salida del Mundial 2026.
Por su parte, Marcelo Bielsa puso fin a su etapa con Uruguay tras la eliminación del conjunto charrúa, mientras que Steve Clarke dejó el banquillo de Escocia, también fuera en la fase de eliminación directa.
Finalmente, Miroslav Koubek cerró su ciclo como seleccionador de Chequia tras la caída del equipo en el Mundial 2026.
Estos movimientos reflejan la alta exigencia del Mundial, donde los proyectos técnicos quedan condicionados de forma inmediata por los resultados, sin margen de continuidad en caso de fracaso competitivo.





