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Analistas coinciden en que el Presidente no goza de legitimidad para promover una reforma fiscal

En el programa A Primera Hora estuvieron como invitados Miguel Gutiérrez, exjefe de la Superintendencia de Administración Tributaria (SAT), y Ricardo Barrientos, investigador del Instituto Centroamericano de Estudios Financieros (Icefi). Ambos analizaron algunos conceptos vertidos por el superintendente Juan Francisco Solórzano Foppa, quien considera necesario trabajar en un pacto fiscal y llama al sector privado para […]

En el programa A Primera Hora estuvieron como invitados Miguel Gutiérrez, exjefe de la Superintendencia de Administración Tributaria (SAT), y Ricardo Barrientos, investigador del Instituto Centroamericano de Estudios Financieros (Icefi).

Ambos analizaron algunos conceptos vertidos por el superintendente Juan Francisco Solórzano Foppa, quien considera necesario trabajar en un pacto fiscal y llama al sector privado para discutir una propuesta.

Gutiérrez y Barrientos coinciden en que  en la actualidad ninguna institución del estado tiene credibilidad, y ni el presidente posee legitimidad para promover una discusión al respecto.

MIGUEL GUTIÉRREZ

Quien hace política fiscal en Guatemala es el Ministerio de Finanzas. Para elaborar un pacto fiscal con integralidad tendríamos que contar con operadores creíbles, pero con las actuales autoridades, hacer eso debilitaría una propuesta y la haría no creíble.

  • A dos años de gobierno, las actuales autoridades no han presentado una medida que facilite la transparencia en el gasto público. Un pacto necesita un mínimo de credibilidad.

Nos reunimos con algunos diputados, muy activos en la no aprobación del presupuesto y n Nos sentimos satisfechos porque no pasó. Estaba plagado de irregularidades e históricamente opaco.

Gobierno y el Estado tienen que jugar un papel importante. Ahora no hay credibilidad ni legitimidad en las instituciones para proponer un pacto.

  • Ahora no. No hay legitimidad de actores. Para hacer rondas académicas están los tanques del pensamiento, pero de ahí en adelante… recordemos que el pacto fiscal de 2000, el Ejecutivo se lo trajo abajo.

Lo bueno es que la ignorancia es una bendición. El FRG no era un gobierno que tuviera personajes ilustrados.

Además, las reformas en el ámbito económico no han sido las mejores. La elite involucrada no estaba a la altura de las circunstancias, y por eso se cometen errores, y por el lado del Ejecutivo no hay voluntad.

Las reformas fiscales nunca le han dado dientes a la SAT. Hoy llega superintendente a comprar una corbata con los coreanos y pide su factura… si el chinito no le quiere dar no se la da y no pasa nada.

La SAT no puede cerrar el negocio, porque tiene que ser con orden de juez, lo cual es una anomalía. La SAT tiene serias limitaciones legales para cumplir con su función. El superintendente es como un perro guardian amarrado.

  • El Superintendente tiene ahora un poder Ejecutivo deslegitimado, y un Ministerio de Finanzas sin credibilidad y profundamente opaco.

Juan Francisco Foppa está haciendo esfuerzo por recaudar impuestos, y la población por pagar, pero eso se va al pacto de corruptos… entonces, ¿de qué estamos hablando? ¿Para qué quiere aumentar la carga tributaria? ¿Para el pacto de corruptos…? ¿Para tener carreteras destruidas?

Me da horror, como propone el Icefi, que sean los partidos políticos los que discutan un pacto fiscal. Si ellos quieren hacer eso, que el Icefi que se vuelva partido. Una política fiscal es demasiado sofisticada para este país.

  • Ustedes (Icefi) estuvieron involucrados en esa reforma. Es peligroso seguir con reformas que le han hecho tanto daño al país. Tenemos que comenzar por transparentar lo básico, ver con transparencia las transferencias condicionadas, cómo es eso estar repartiendo dinero a si como si nada.

El tema del pacto fiscal, con todos los puntos detallados por Ricardo Barrientos (del Icefi), salieron de los principios de la política fiscal del libro Introducción a la Política Fiscal, que es básico cuando se le pide a un analista que haga un conteo de política fiscal.

Por eso tiene tanto sentido común porque es un consenso de las ciencia políticas de cómo debería ser la política fiscal.

Solo ha habido dos reformas que han sido nefastas, ni siquiera mediocres. Hoy gay un peor servicio público que hace 12 años. Y la SAT todavía no tiene dientes. Y por eso vemos a un intendente que busca un pacto que le dé más capacidad de cobro.

RICARDO BARRIENTOS

¿Es ahora el momento de proponer una política fiscal? Está el cliché de que este no es el momento. Entonces, ¿cuándo es el momento? Este es el momento perfecto.

Cuando se plantean los pactos es cuando uno ve debilidad en las instituciones del Estado. En el Ejecutivo no fueron capaces de proponer algo que satisficiera la demanda de trasparencia en el Estado.

  • La única esperanzas que le va a quedando al pueblo es el proceso electoral de 2019. De cara a eso sería oportuno generar un debate en ese sentido. No estamos hablando de un pacto tributario, sino fiscal.

Se busca una reconfiguración completa de la política fiscal. No pacto tributario, sino pacto fiscal. Tendría que tener condiciones de integralidad que abarque todos los temas.

Al pacto fiscal de 2000 se le pueden rescatar algunas cosas. El que tendría que promover una propuesta fiscal es el ministro de Finanzas, pero ahorita las autoridades no tienen credibilidad, tampoco el Presidente tiene legitimidad.

Una convocatoria, en las circunstancias de crisis política de credibilidad y de legitimidad actual, sería muy difícil.

  • En 2000 fue un proceso muy largo, después de darse cuenta de la falta de implementación del Acuerdo Socioeconómico y Situación Agraria. Ahora el proceso debería ser más fácil. En aquella ocasión fue un pacto de élites que dejó afuera al Congreso.

Ahora se evidencia la necesidad de un debate. ¿Quién convoca? Ese es un tema operativo que se puede resolver. La necesidad sustantiva es la de abordar los temas.

  • Este es un gobierno zombi. Un muerto viviente que está esperando su muerte en las elecciones de 2019. Tenemos que Guatemala pone los ojos en el proceso en 2019.

Queremos candidatos, partidos políticos que debatan una agenda fiscal integral. Solo como referencia del pacto fiscal, hay que recordar los ocho ejes del 2000.

  • Balance fiscal, déficit y superávit;
  • Ingresos del Estado;
  • Administración tributaria;
  • Gasto público;
  • Deuda pública;
  • Patrimonio público, frecuencias;
  • Evaluación y control,
  • Descentralización fiscal.

Uno de los problemas que tenía es que era una propuesta abusiva de descentralización fiscal. Yo agregaría un punto: transparencia fiscal.

Sin capacidad de cobro

Es una tarea en extremo complicada. El pacto del 2000 lo recogía así, la SAT debe apegarse al debido proceso y las garantías constitucionales de todo contribuyente.

Los evasores no tienen restricciones. El crimen organizado opera más rápido, con menos costos y sin ninguna restricción constitucional de respetar los derechos de los demás.

Me atrevo a hacer una crítica a la CC. Se han intentado algunas reformas para incrementar los poderes de la administración tributaria, garantizando los derechos de los contribuyentes.

Las reformas fueron redactadas de forma deficientes. Se redactaron algunas reformas que no leyeron la Constitución y los derechos de los contribuyentes. Recuerdo una de las reformas se le daba a la administración tributaria la posibilidad de compara el IVA con el precio de la competencia, porque se estaba viendo que había fraude. La CC dijo que comparar los precios con la competencia, era ilegal.

  • Hay que saber leer la Constitución. La administración tributaria y la hacienda pública, es facultad exclusiva del Organismo Ejecutivo. Solo el presidente puede tomar decisiones en ese sentido. Esa facultad presidencial solo se puede delegar en Ministros, de lo contrario se cae. La CC lo votaría en tres minutos.

Hablar es fácil… ¿qué proponemos? El primer paso es que no estamos hablando de pacto tributario, que es un acuerdo concentrado únicamente en los impuestos.

Un pacto fiscal debe tener un tema de integralidad. En los ingresos debe ser un sistema tributario justo y que facilite el cumplimiento y que incorpore a quienes no están pagando impuestos.

Podríamos contrastar a un aludido entusiasmo a una aspiración mediocre. Si se quiere mediocre olvídense de las reformas electorales que tenemos. Si vamos por una reforma, hagámosla bien. Hay que tener sentido de proceso. Nosotros en Icefi aspiramos a un sistema fiscal y un sistema electoral, buenos.

Tampoco es que aspiremos a olimpos inalcanzables. Queremos una Guatemala mejor. Hay una demanda ciudadana que hay que atender. El pueblo está demandando una reforma profunda y bien hecha para el sistema electoral y de partidos políticos.

Es urgente, imperativo y legítimo ponerse a discutir sobre la política fiscal, más allá de los impuestos. No podemos quedarnos satisfechos con el desorden que hay.

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