Llevar una versión colorida y deportiva de la abaya tradicional se consideraba antaño como un acto de rebelión cultural en Arabia Saudita, pero las mujeres lo han convertido en una tendencia de moda.
En marzo, unas imágenes de mujeres atletas vestidas con ropa deportiva en la ciudad occidental de Yedá, a orillas del mar Rojo, circularon por las redes sociales.
Estas fotografías provocaron un nuevo debate sobre la libertad de las sauditas a la hora de elegir su vestimenta, en un país que obliga a las mujeres a llevar la abaya -una túnica negra que cubre todo el cuerpo- en público.
Algunos puristas se indignaron y denunciaron un ataque contra la tradición, mientras que otros defendieron esa evolución de las costumbres. Es imposible evaluar el peso de unos y otros en la sociedad.
El joven príncipe heredero Mohamed bin Salmán, el nuevo hombre fuerte de la monarquía, y un alto dignatario religioso aseguraron hace poco que el islam no imponía vestir la abaya, pero el poder saudita no ha cambiado la ley en vigor.
Mientras sigue el debate, creadores y diseñadoras como Eman Joharjy, una saudita de 43 años, se benefician de la creciente popularidad de las abayas deportivas. “Hay una gran demanda”, dice a la AFP en su estudio de Yedá.
Las nuevas abayas, parecidas a un mono con cremallera, cubren el cuerpo de la mujer pero le ofrecen una mayor movilidad para hacer actividades deportivas, al contrario de la versión clásica que puede ser peligrosa para correr.
Eman Joharjy eligió colores como el verde pistacho, el beis y el blanco para sus modelos, unos tonos que hacen más soportable el calor. Pero al hacerlo se opuso a una máxima popular en Arabia Saudita: “Si no es negra, no es una abaya”.
Sus versiones deportivas están confeccionadas con tejidos naturales, incluida la popelina, que no se pegan a un cuerpo sudoroso.
AFP.