Desafíos de salud en mujeres: menopausia y maternidad laboral
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Menopausia, maternidad y menstruación: los desafíos de salud que todavía afectan las oportunidades laborales de las mujeres

Durante el seminario Mujeres 360, organizado por Bayer, expertos advierten que atender estas problemáticas es fundamental para mejorar la salud, la inclusión y la productividad.

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salud mujeres / FOTO: Pinterest

La salud femenina continúa enfrentando barreras que van más allá de la atención médica. Etapas naturales como la menstruación, la maternidad y la menopausia siguen rodeadas de estigmas, desinformación y desigualdades que pueden afectar el bienestar de las mujeres y limitar sus oportunidades de desarrollo profesional.

Bayer invitó a Emisoras Unidas al seminario Mujeres 360, donde expertos en salud destacaron la necesidad de reconocer la salud de las mujeres como una prioridad social, económica y laboral.

Laura Tamayo, directora de Asuntos Públicos, Ciencia y Sustentabilidad de Bayer México, señaló que garantizar mejores condiciones para las mujeres requiere fortalecer la investigación médica, ampliar el acceso a servicios de salud y transformar prácticas laborales que todavía reproducen desigualdades.

"Cuando hablamos de inclusión, cuando hablamos de salud femenina, no tiene que ver únicamente con la mujer, tiene que ver con la salud de la sociedad", afirmó.

La menopausia y su impacto en la vida laboral

Uno de los temas abordados fue la menopausia, una transición natural que puede extenderse durante varios años y generar síntomas que afectan la calidad de vida.

Alteraciones del sueño, sofocos, cambios emocionales, dificultades de concentración y cansancio son algunas de las manifestaciones que pueden experimentar las mujeres durante esta etapa, aunque su intensidad varía de una persona a otra.

Sin embargo, la falta de información y comprensión en los entornos laborales puede convertirse en un obstáculo para quienes atraviesan este proceso.

"Estamos perdiendo mujeres con gran capacidad, estamos perdiendo mujeres con grandísima experiencia que podrían seguir en el mercado laboral", señaló Tamayo.

La directiva también cuestionó los prejuicios relacionados con la edad, especialmente las prácticas empresariales que limitan las oportunidades profesionales de personas mayores de 45 años.

A su criterio, estas decisiones pueden provocar la pérdida de talento, experiencia y conocimientos valiosos para las organizaciones.

La desigualdad de género en el ámbito de la investigación médica

Otro de los desafíos señalados durante el encuentro fue la histórica falta de representación femenina en determinadas investigaciones científicas.

Tamayo explicó que, durante años, algunos estudios preclínicos utilizaron principalmente animales machos para evitar que las fluctuaciones hormonales de las hembras modificaran los resultados.

Esta práctica contribuyó a generar conocimientos que no siempre contemplaban suficientemente las diferencias biológicas entre hombres y mujeres.

La importancia de incorporar estas diferencias resulta especialmente relevante en enfermedades como la diabetes y los padecimientos cardiovasculares.

Por ejemplo, aunque hombres y mujeres pueden sufrir un infarto, algunas mujeres presentan síntomas menos reconocidos, como náuseas, fatiga, dificultad para respirar o molestias en la espalda y mandíbula, además del posible dolor torácico.

Por ello, fortalecer la investigación con perspectiva de sexo y género puede contribuir a diagnósticos más oportunos y tratamientos mejor adaptados a las necesidades de cada paciente.

El rol de las mujeres en el cuidado: ¿quién se ocupa de su bienestar?

La distribución desigual del trabajo doméstico y de cuidados no remunerados representa otra de las barreras que afectan a las mujeres.

Durante la pandemia, esta situación se hizo especialmente evidente cuando muchas tuvieron que combinar sus responsabilidades laborales con la atención de sus hijos, el cuidado de familiares mayores y las tareas del hogar.

Esta acumulación de responsabilidades llevó a algunas mujeres a reducir sus jornadas laborales o abandonar sus empleos, además de afectar su descanso y bienestar emocional.

"En el caso de las mujeres, yo cuido, pero no me cuido", expresó Tamayo.

La especialista destacó que la sobrecarga de cuidados puede repercutir en la salud física y emocional, así como limitar las posibilidades de crecimiento profesional.

Ante este escenario, consideró necesario promover una distribución más equilibrada de las responsabilidades familiares, con la participación de las empresas, las instituciones públicas y la sociedad.

Maternidad y prejuicios en el entorno profesional

La maternidad también continúa siendo motivo de cuestionamientos y estereotipos dentro de algunos espacios laborales.

De acuerdo con Tamayo, existen mujeres que enfrentan críticas cuando sus responsabilidades profesionales les impiden asistir a determinadas actividades escolares de sus hijos.

Al mismo tiempo, quienes no tienen hijos pueden recibir mayores exigencias laborales bajo el supuesto de que disponen de más tiempo para permanecer en la oficina.

Estas prácticas reflejan cómo las expectativas sociales relacionadas con la maternidad pueden influir en las oportunidades de crecimiento y en la forma en que se evalúa el compromiso profesional de las mujeres.

La especialista planteó la importancia de construir ambientes laborales más equitativos, donde las oportunidades dependan de las capacidades y el desempeño, y no de las decisiones personales relacionadas con la maternidad.

Mujeres: Diabetes, corazón y riñón

Millones de mujeres pueden estar viviendo sin saberlo con factores de riesgo para enfermedades del corazón, los riñones y metabólicas, condiciones interconectadas que juntas aumentan el riesgo de enfermedades cardiovasculares.

Durante el seminario, el doctor Emerson Joachin, asesor médico de Bayer México, señaló que las mujeres que no debemos esperar a tener síntomas para comenzar a cuidar nuestra salud.

Joachin expone que la diabetes aumenta el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares (ECV) y enfermedad renal crónica (ERC) . Los niveles elevados de azúcar en sangre pueden dañar el revestimiento interno de los vasos sanguíneos, lo que provoca inflamación, rigidez y acumulación de placa (aterosclerosis).

Esto incrementa el riesgo de sufrir infartos , accidentes cerebrovasculares e insuficiencia cardíaca .

Al mismo tiempo, los niveles elevados de glucosa pueden dañar las unidades de filtración de los riñones (glomérulos). Con el tiempo, esto provoca la acumulación de proteínas en la orina ( albuminuria ) y una disminución de la tasa de filtración glomerular estimada (TFGe), indicadores del empeoramiento de la función renal. Resulta alarmante que la enfermedad renal crónica (ERC) a menudo progrese sin síntomas hasta que se encuentra en una etapa avanzada.

La salud femenina es una responsabilidad compartida

Las reflexiones presentadas durante el seminario Mujeres 360 evidencian que los desafíos relacionados con la salud femenina no pueden abordarse únicamente desde el ámbito médico.

También requieren cambios culturales, laborales y sociales que permitan reconocer las necesidades de las mujeres durante las distintas etapas de su vida.

Desde una mayor comprensión de la menopausia hasta la distribución equitativa de los cuidados, la eliminación de prejuicios sobre la maternidad y el acceso a información de salud reproductiva, existen oportunidades para construir entornos más inclusivos.

La salud de las mujeres no es un asunto individual ni secundario: es un componente fundamental del bienestar de las familias, la productividad de las organizaciones y el desarrollo de la sociedad.

Reconocer estas necesidades y responder a ellas con información, investigación y políticas inclusivas representa un paso importante hacia una sociedad con mayores oportunidades para todas.

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