Michael Douglas sorprendió al revelar un episodio hasta ahora poco conocido de su vida ocurrido durante los Premios Oscar de 1992, cuando recibió una escalofriante advertencia de agentes de seguridad que temían por su integridad. El actor estadounidense cuenta la historia en su nueva autobiografía, "One Helluva Ride", en la que repasa algunos de los momentos más importantes, polémicos y difíciles de sus seis décadas de trayectoria en Hollywood.
De acuerdo con el relato incluido en sus memorias, Douglas llegó en una limusina al Shrine Auditorium de Los Ángeles, donde se realizaría la ceremonia. Sin embargo, en lugar de encontrarse con el habitual recibimiento de la gala, fue interceptado por un agente del FBI y un sargento del Departamento de Policía de Los Ángeles.
Los funcionarios le comunicaron que existía una amenaza creíble contra su vida y que un hombre presuntamente planeaba apuñalarlo con una aguja infectada con VIH. El episodio ocurrió en un momento particularmente delicado, cuando la epidemia de sida provocaba un enorme temor y estigma alrededor del VIH.
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Douglas recordó que, en aquel contexto, consideraba que ser atacado de esa manera prácticamente equivalía a una sentencia de muerte. La amenaza fue tomada con seriedad por las autoridades. Según Douglas, agentes encubiertos fueron distribuidos entre los asistentes para protegerlo y tratar de identificar al supuesto agresor.
La vigilancia continuó durante diferentes momentos de la noche, incluso cuando el actor salió del recinto para fumar. Las autoridades tampoco tenían certeza de dónde podía encontrarse la persona que representaba la amenaza, por lo que podía estar entre el público, el personal o el equipo técnico.
A pesar del riesgo, Michael Douglas decidió subir al escenario para cumplir con su participación en la ceremonia. Esa noche presentó junto a otros artistas el premio a Mejor Actriz, que finalmente recibió Jodie Foster por "El silencio de los inocentes".
Douglas recuerda que, antes de salir al escenario, miró rápidamente hacia el público para asegurarse de que nadie intentara acercarse a él. Finalmente, el supuesto ataque nunca ocurrió y ninguna persona fue detenida por aquella amenaza.




