A más de 11 años de uno de los episodios más difíciles en la vida de Irán Castillo, la justicia mexicana dictó sentencias de hasta 165 años de prisión contra nueve integrantes de una organización criminal relacionada con el secuestro de la reconocida actriz y cantante.
La Fiscalía General de la República (FGR) informó el jueves 8 de octubre de 2026 que un juez federal emitió las condenas después de que el Ministerio Público presentara pruebas por los delitos de delincuencia organizada, secuestro agravado, posesión de marihuana con fines de comercio y posesión de armas de fuego de uso exclusivo de las Fuerzas Armadas.
La resolución vuelve a colocar bajo la atención pública el secuestro que sufrió la protagonista de telenovelas como "Soñadoras", "Agujetas de color de rosa" y "Clase 406", quien permaneció privada de su libertad durante tres días en mayo de 2015.
El caso también ha despertado interés por las declaraciones que la propia actriz ofreció años después, cuando reveló cómo fue interceptada por sus captores y la inesperada intervención de Gloria Trevi para conseguir el dinero de su rescate.
¿Quiénes secuestraron a Irán Castillo y cuáles fueron sus condenas?
De acuerdo con la información difundida por la FGR y medios mexicanos, nueve personas recibieron sentencias que van desde los 57 hasta los 165 años de prisión.
Las penas se establecieron de acuerdo con los delitos acreditados y el número de víctimas relacionadas con cada uno de los sentenciados.
Cristian Versay Juárez Pliego y Edgar Castillo Torres recibieron las condenas más elevadas: 165 años de prisión y una multa de 863 mil 742 pesos mexicanos cada uno. Ambos fueron declarados responsables de delitos relacionados con el secuestro de tres personas.
Por su parte, Jaime López Guerrero y Adriana Mora Cervantes fueron sentenciados a 161 años de prisión, además de una multa de 846 mil 672 pesos mexicanos, por hechos relacionados con tres víctimas.
Bernardo Gabriel Ruiz Pantoja y Ángel Castillo Pizaña recibieron condenas de 111 años de cárcel y multas de 573 mil 552 pesos, por delitos cometidos contra dos personas.
En tanto, Jorge Luis Moreno Téllez y Carlos Olvera Cruz fueron condenados a 61 años de prisión y multas de 300 mil 432 pesos, por el secuestro de una víctima.
Finalmente, Rosario Yazmín Juárez Pliego recibió una sentencia de 57 años de prisión y una multa de 283 mil 362 pesos, por su participación en hechos relacionados con dos víctimas.
Las autoridades informaron que los hombres cumplirán sus condenas en el Centro Federal de Reinserción Social número 4, conocido como "Noroeste", ubicado en Nayarit, mientras que las mujeres permanecerán en el Centro Federal de Reinserción Social número 16, en Morelos.
Así operaba la banda que secuestró a la actriz
Las investigaciones revelaron que la organización criminal utilizaba una modalidad particular para interceptar a sus víctimas.
De acuerdo con la Fiscalía, los integrantes de la banda provocaban choques en la parte trasera de los vehículos para obligar a los conductores a detenerse.
Cuando las personas descendían para revisar los daños, los delincuentes aprovechaban la situación para amenazarlas, privarlas de su libertad y posteriormente exigir dinero a sus familiares.
La organización operó entre marzo y mayo de 2015 en distintas zonas de la Ciudad de México y el Estado de México, incluidos los municipios de Nezahualcóyotl y Chalco.
Las investigaciones también relacionaron al grupo con otros expedientes de secuestro registrados en diferentes localidades de la región.
¿Cómo ocurrió el secuestro de Irán Castillo?
En una entrevista con la periodista Matilde Obregón, Irán Castillo recordó los momentos de angustia que vivió cuando fue secuestrada en mayo de 2015.
Según su testimonio, aquella noche salía de una función de teatro aproximadamente a las 11:30, cuando un vehículo chocó contra la parte trasera de su automóvil.
La actriz explicó que inicialmente creyó que se trataba de un accidente de tránsito y que incluso se disculpó con las personas involucradas.
Sin embargo, la situación cambió cuando los desconocidos la amenazaron con un arma y la obligaron a subir a una camioneta.
Castillo relató que, en un intento por protegerse, decidió ocultar su identidad y aseguró que se llamaba María y trabajaba como instructora de yoga.
Su estrategia no funcionó, pues los secuestradores revisaron sus pertenencias y descubrieron que se trataba de una figura conocida de la televisión mexicana.
La actriz permaneció tres días en cautiverio mientras sus familiares intentaban reunir el dinero que los delincuentes exigían para dejarla en libertad.
Durante ese tiempo, según contó, los captores le ordenaban mantener la mirada hacia el suelo, aunque no le vendaron los ojos.
Gloria Trevi ayudó a pagar el rescate
Uno de los detalles más sorprendentes que Irán Castillo reveló sobre su secuestro fue la participación de Gloria Trevi y su esposo, Armando Gómez.
La actriz explicó que su familia no había conseguido reunir la totalidad del dinero solicitado por los delincuentes.
Ante la situación, Trevi y Gómez aportaron la cantidad que hacía falta para completar el rescate.
Lo llamativo es que, según Castillo, ambas artistas no mantenían una amistad cercana en aquel momento. El contacto surgió porque la madre de Irán conocía al esposo de Gloria Trevi, lo que permitió solicitar su ayuda en medio de la emergencia.
Castillo ha expresado públicamente su agradecimiento por aquel gesto y explicó que posteriormente logró devolver el dinero que la pareja había aportado.
La intervención de la cantante se convirtió en uno de los episodios más comentados cuando Irán decidió hablar públicamente sobre lo sucedido.
Irán Castillo reveló que llegó a sentir compasión por sus secuestradores
Otro aspecto que llamó la atención de sus declaraciones fue la manera en que describió sus emociones después de recuperar la libertad.
La actriz recordó que durante su cautiverio una mujer permaneció cerca de ella y que llegó a pedirle protección ante el temor que sentía.
También relató que, después de ser liberada, experimentó sentimientos de compasión hacia algunas de las personas que la habían mantenido secuestrada.
Según explicó, inicialmente llegó a pensar que los delincuentes atravesaban circunstancias difíciles y que algunos actuaban por necesidad.
Durante su atención psicológica posterior, una especialista le habló del llamado síndrome de Estocolmo, término utilizado para describir determinados vínculos emocionales que algunas víctimas pueden desarrollar hacia sus captores.
Castillo contó que aquellas emociones incluso influyeron en su resistencia inicial a declarar contra los responsables.
No obstante, finalmente decidió colaborar con las autoridades al considerar que su testimonio podía contribuir a evitar que otras personas sufrieran experiencias similares.




