Nota de EU89.7
Nadando por un cerebro.

Sabías que nadar repercute directamente en la salud del cerebro? Practicar la natación proporciona beneficios cerebrales  a nivel molecular y de comportamiento, afectando a los neurotransmisores que influyen sobre el estado de ánimo y las hormonas reductoras del estrés. Mejora la función cognitiva al aumentar el flujo sanguíneo, lo que a su vez puede ayudar …

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Sabías que nadar repercute directamente en la salud del cerebro?

Practicar la natación proporciona beneficios cerebrales  a nivel molecular y de comportamiento, afectando a los neurotransmisores que influyen sobre el estado de ánimo y las hormonas reductoras del estrés.

Mejora la función cognitiva al aumentar el flujo sanguíneo, lo que a su vez puede ayudar a mejorar la memoria, el estado de ánimo, la claridad mental y el enfoque.  Un estudio de 2014 descubrió que la inmersión en una piscina aumentaba el flujo de sangre al cerebro, y por ende  a las arterias cerebrales centrales en un 14%, mientras que el flujo sanguíneo a sus arterias cerebrales posteriores en un 9%.

Nadar y otros ejercicios similares ayudan a mejorar el estado de ánimo al liberar neurotróficos o neurotrofinas en el cerebro, endorfinas,  útiles para controlar el estrés, la ansiedad y el estado de ánimo.  La actividad física ayuda con el alivio de la tensión, e incluso contrarresta algunos síntomas depresivos y con ello se  elevan los estados de ánimo. 

El daño cerebral por estrés también se puede revertir con la natación a través de la neurogénesis del hipocampo o la sustitución de las neuronas perdidas. Es decir,  nadar mejora la memoria .

Así también, la natación mejora las habilidades motoras gruesas (que surgen directamente de los reflejos) y visuales que conducen a una mejora en el aprendizaje, y es que los movimientos bilaterales de patrones cruzados en la natación ayudan con el desarrollo de las fibras nerviosas en el cuerpo calloso, que conectan los hemisferios derecho e izquierdo del cerebro y facilitan la comunicación entre los dos. La natación activa simultáneamente los dos hemisferios cerebrales y los cuatro lóbulos del cerebro, lo que puede conducir a una mayor cognición y aprendizaje.