Nota de EU89.7
Adolescencia: Un período temido o una oportunidad de futuro

Invertir en la salud de los adolescentes de hoy condicionará beneficios para las décadas y generaciones venideras.

La adolescencia suele generar incertidumbre y preocupación en los padres. Pero no todos pasan por un período turbulento, ni su comportamiento es irracional e infantil. Desmentir estos falsos mitos y reorientar la atención sanitaria hacia los jóvenes resulta fundamental para garantizarles un presente y futuro positivo.

La adolescencia, esa etapa que transcurre entre la infancia y la edad adulta, presenta unas características y necesidades que han de ser debidamente atendidas.

Aún hoy en día se mantiene una opinión inadecuada sobre la adolescencia, pues comúnmente se considera que durante esta fase de sus vidas se puede esperar una conducta anormal.

Se dice de estos jóvenes que viven en un período de extrema inestabilidad y turbulencia emocional, de ruptura total con lo anterior, de pensamiento irracional, e incluso de una etapa de psicosis normal y disarmonía generacional.

Contraria a esta idea, Inés Hidalgo, presidenta de la Sociedad Española de Medicina de la Adolescencia (SEMA) y directora de la revista Pediatría Integral, de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria de Atención Primaria (SEPEAP), sostiene que “la mayoría de los adolescentes superan esta fase sin problemas”.

No obstante, la tendencia está cambiando y “la adolescencia ha pasado de ser considerada como un período temido a ser una etapa de especiales oportunidades para el desarrollo”, manifiesta.

Pero, ¿cuál es el origen de estas falsas creencias? Según la facultativa, “a menudo están originadas en conceptos psicoanalíticos y no en investigaciones científicas contrastadas”. Las conductas de riesgo cometidas por adolescentes son parte del normal desarrollo de estos, “jugando un papel importante en la transición a la edad adulta”.

Así pues, durante la adolescencia se alcanzan los objetivos psicosociales necesarios en su evolución a la edad adulta: adquirir una independencia respecto a los padres, tomar conciencia de la imagen corporal y aceptación del cuerpo, relación con los amigos y adopción de estilos de vida y establecer una identidad sexual.

Hacia dónde debe apuntar el futuro

¿Recibe la salud y el bienestar de los adolescentes la importancia que merecen en las políticas de salud? La pediatra sostiene que, hasta hace muy poco tiempo, a nivel internacional las políticas sociales y sanitarias han dejado de lado a los adolescentes y adultos jóvenes.

“Invertir en la salud de los adolescentes de hoy condicionará beneficios para las décadas y generaciones venideras”, advierte la pediatra.

El riesgo de cáncer y enfermedad cardiovascular en la edad adulta, se inicia en la adolescencia (uso de tabaco y alcohol) o se potencia en estos años (sobrepeso, obesidad, hipertensión, hiperlipemia, inactividad física, trastornos nutricionales).

Los accidentes aumentan de forma importante en esta edad y constituyen su principal causa de muerte, con cifras mucho más elevadas que en otras edades. La mayoría de los trastornos mentales se inician antes de los veinticinco años.

Además, la actividad sexual sin protección puede conducir a embarazos adolescentes no deseados, abortos arriesgados, infección por VIH y otras enfermedades de transmisión sexual.

Ante esta serie de riesgos, Inés Hidalgo advierte que “la atención a la adolescencia en nuestro país no está adecuadamente organizada” y que “faltan servicios específicos para ellos con atención a su salud integral”.

Con información de la agencia EFE