Un tribunal iraní impuso una dura sanción a la cantante Parastoo Ahmadi tras un concierto virtual en el que apareció sin velo, un hecho que desafía directamente las rígidas normas de la República Islámica.
Las autoridades condenaron a Ahmadi a 74 latigazos, junto con una prohibición de dos años para ejercer cualquier actividad artística y para salir del país. La noticia fue difundida a través de la página oficial de Instagram de la artista, donde se detalló que otras ocho personas—integrantes del equipo y músicos—también recibieron sentencias similares.
Sentencia por "atentar contra la moral pública"
El Tribunal Penal de Qom justificó su fallo argumentando que Ahmadi y su equipo "atentaron contra la moral pública mediante la producción y difusión de contenidos considerados obscenos y contrarios a la ética en redes sociales". Esta decisión llegó tras la publicación en YouTube de un concierto de 27 minutos grabado en diciembre en un histórico caravasar, donde la joven cantante vestía un vestido negro de hombros descubiertos, sin el velo obligatorio, acompañada por cuatro músicos.
Al difundir el video, Ahmadi desafió abiertamente la obligación del hiyab y la prohibición de que las mujeres canten en público ante audiencia mixta. Además en Irán, las mujeres no pueden grabar discos y solo es permitido presentarse ante público femenino sin presencia de cámaras o fotografías.
Respuesta rápida de las autoridades judiciales
En menos de 24 horas, la justicia iraní presentó cargos contra Ahmadi y su equipo por organizar un concierto virtual sin la autorización necesaria y por violar las normas legales y religiosas que rigen el país. Estas acciones se suman a un historial de presiones sobre la cantante.
No es la primera vez que Ahmadi enfrenta consecuencias legales. En 2022, fue denunciada por publicar la canción "De la sangre de la juventud de la patria" durante las protestas desencadenadas por la muerte de Mahsa Amini, joven detenida por no llevar el velo correctamente.
Contexto social: tensiones crecientes por el uso del velo
El caso de Parastoo Ahmadi ocurre en un clima de gran tensión social en Irán. La obligatoriedad del velo islámico se mantiene como una de las normas más controvertidas del país, especialmente dos años después de la muerte de Mahsa Amini y las masivas protestas que siguieron. Tras los disturbios, un amplio sector de la sociedad iraní comenzó a desafiar la ley y muchas mujeres dejaron de usar el velo en la vía pública.
Desde comienzos de 2025, las autoridades dejaron de aplicar con rigor las leyes que imponen el hiyab como vestimenta obligatoria. Esto generó cambios visibles en las calles, donde cada vez es más común ver a mujeres sin la cabeza cubierta tanto en Teherán como en otras ciudades iraníes.
La situación de Ahmadi y su equipo refleja las profundas divisiones en la sociedad iraní sobre los derechos de las mujeres, la libertad artística y la interpretación de las leyes islámicas. El caso continúa generando debate tanto dentro como fuera de Irán, mientras la joven artista permanece bajo sanción.
Con información de EFE





