The Bear: La serie que cierra con polémica su legado
Farándula

La caída de The Bear: la serie finaliza y sabotea su legado

La quinta temporada de The Bear funciona únicamente como un trámite. Con esta, es la tercera columna que le dedico a la serie y ahora decepcionado digo, no te le acerqués. ¡No tenés que verla, quedate con el recuerdo!

Compartir:
The Bear , Disney
The Bear / FOTO: Disney
Gabriel Arana Fuentes
Columna de cine

Periodista cultural todoterreno amante del cine. Ganó el Premio Nacional de Periodismo Cultural en 2017. De la prensa escrita a la digital, ha sido editor, docente y consultor. Además, actor ocasional.

El elenco de The Bear mantiene la mente y los contratos en las grandes ligas de Hollywood, no tengo evidencia, pero tampoco dudas. Jeremy Allen White, sale muy poco, su personaje parece secundario en su propia serie. Seguro Carmy estaba más pendiente de Springsteen: Deliver Me from Nowhere; Ayo Edebiri, AKA Sydney estuvo en cuatro producciones sólo en 2025 y Ebon Moss-Bachrach, Richie, estuvo en Fantastic Four, entre otras. Quizá por eso se siente tan apresurada la serie.

@gabrielaranafuentes

¿De verdad vas a perder el tiempo con ingredientes vencidos? La caída de The Bear es real y en Tenés que verla te desmonto por qué esta entrega es un simple trámite corporativo que saboteó su propio legado. El caos se domesticó, el guion se quedó sin ideas y el núcleo neurótico murió. Leé la columna completa que publiqué en Emisoras Unidas y dejá de justificar historias sin alma. #TenésQueVerla #TheBear #GabrielAranaFuentes #gabrielarana #EmisorasUnidas #CriticaDeSeries #CulturaPop #TheBear5 #GonzoGonzo

♬ sonido original - Gabriel Arana Fuentes - Gabriel Arana Fuentes

una desconexión que diluye la urgencia dramática de la historia. La producción saboteó la consistencia psicológica de sus personajes mediante giros inverosímiles, domesticó el caos formal hasta convertirlo en una receta mecánica y apeló a personajes nuevos realmente innecesarios -Sí, Cheese, es a vos a quien le hablo-.

El resultado ofrece un plato con ingredientes vencidos que la cultura pop decidió ignorar de manera legítima, sepultando el fenómeno televisivo bajo el peso de su desidia comercial.

De hecho, creí que el Mundial había sepultado la serie, y no, fue ella misma. El guión es una tremenda decepción, sin frases lapidarias, monólogos y reclamos... no, todo eso quedó en aquella cena navideña incómoda de las primeras temporadas. Observar a Carmy abandonar la obsesión gastronómica para refugiarse en el diseño arquitectónico,

¡Practicante en un estudio! sí, cómo no. Eso destruye el núcleo neurótico que sostenía el drama.

Del mismo modo, Sugar asume tareas operativas entre los fogones que contradicen su rol histórico en el negocio familiar, mientras Donna, Jamie Lee Curtis, experimenta una pacificación milagrosa motivada por su condición de abuela. Esta resolución simplista de los traumas familiares anula la crudeza de las etapas previas. Es un pastelazo en los seguidores. Las figuras femeninas adquieren una funcionalidad artificial para que los hombres permanezcan estáticos e ineptos. Richie repite sus vicios sin enfrentar consecuencias reales, mientras la narrativa introduce rostros periféricos innecesarios que solo dilatan el avance de la trama central y exponen la falta de ideas claras en la sala de escritores.

¿Qué más? La dirección y el montaje técnico perdieron la vibración orgánica que consagró al inicio de la serie. Lo que antes transmitía la asfixia real de un restaurante en hora pico ahora opera bajo un checklist corporativo predecible. El show cierra con 10 episodios, incluso podrían eliminar la mitad y no pasa nada. El único acierto técnico radica en sostener un diseño de producción claustrofóbico de alta fidelidad. El silencio que rodea a esta entrega confirma que el público rechaza la falta de entrega y corazón en productos que así fueron vendido

@gabrielaranafuentes
  • element_2
  • element_2