El ataque de una pitón en Indonesia volvió a poner en el centro de la conversación el peligro que representan estos enormes reptiles en algunas regiones del sudeste asiático. A finales de julio de 2026 se confirmó la muerte de Hasim Lumbessy, un hombre de 35 años que fue atacado y devorado por una pitón reticulada de aproximadamente siete metros de longitud en las islas Sula, ubicadas en la provincia de Maluku Septentrional.
El incidente ocurrió durante la madrugada, cuando la víctima regresaba sola por un sendero boscoso cercano a la aldea de Waisakai. Al no llegar a su destino, familiares y vecinos comenzaron una intensa búsqueda para localizarlo.
Durante el recorrido encontraron algunas de sus pertenencias y rastros de sangre, indicios que los condujeron hasta una gigantesca pitón cuyo abdomen presentaba un evidente abultamiento. Cabe destacar que, la escena confirmó las sospechas que tenían varios habitantes de la zona.
Ante la situación, los lugareños, con apoyo de las autoridades locales, sacrificaron al reptil y posteriormente abrieron su estómago para recuperar el cuerpo de Hasim Lumbessy. El hecho ha causado conmoción tanto en Indonesia como en distintos países debido a la rareza y gravedad de este tipo de ataques.
Más de la pitón
Tras conocerse la noticia, redes sociales y diversas plataformas digitales comenzaron a difundir fotografías y videos catalogados como "surreales". Sin embargo, especialistas y medios locales han advertido que muchas de esas imágenes no corresponden al caso ocurrido en Indonesia.
Gran parte del material que circula en internet consiste en recreaciones digitales, montajes o contenido manipulado para aumentar el impacto visual.
Aun así, también existen grabaciones auténticas realizadas por habitantes de la comunidad durante las labores de rescate, las cuales documentan el hallazgo de la serpiente y la recuperación del cuerpo. La pitón reticulada es considerada una de las serpientes más largas del planeta y habita principalmente en el sudeste asiático.





