Un estudio realizado en China con más de 44,000 participantes confirma un fenómeno común: casarse aumenta el riesgo de sobrepeso y obesidad.
Según el análisis de la Universidad de Pekín basado en datos de China Family Panel Studies (CFPS), el matrimonio incrementa el riesgo de sobrepeso en 6.5% y de obesidad en 2.8%. El motivo principal es la disminución del tiempo dedicado al ejercicio y la actividad física.
Los investigadores señalan que el matrimonio modifica los hábitos de vida, generando una caída en la práctica de actividad física aunque no influye en otros comportamientos como el consumo de alcohol.
El impacto es más evidente entre adultos jóvenes de 20 a 30 años, quienes experimentan un cambio más drástico en sus rutinas al comenzar la vida en pareja.
Tras casarse, tienden a perder constancia en hábitos deportivos y adoptan un estilo de vida más sedentario. En cambio, para personas de 40 a 50 años, el efecto es mínimo o inexistente, ya que mantienen costumbres más sólidas frente a los cambios conyugales.
Diferencias entre hombres y mujeres
El estudio revela diferencias claras entre géneros. En hombres casados, la reducción de la actividad física alcanza casi el 60%, mientras que en mujeres se sitúa en el 47%.
Las mujeres, tras casarse, dedican más tiempo a tareas del hogar, lo que limita su participación en actividades deportivas estructuradas. Por su parte, los hombres no compensan la reducción con otras actividades, aumentando así el sedentarismo.
Según los investigadores, el matrimonio reajusta prioridades y el ejercicio pasa a un segundo plano frente a nuevas responsabilidades familiares y domésticas.
Los expertos destacan que el matrimonio funciona como un determinante social del peso corporal. Los cambios en rutinas, horarios compartidos y menor preocupación por la apariencia física explican el aumento de peso, que, según la investigación, no se debe a mayor ingesta calórica sino a menos actividad física regular.
Recomendaciones para evitar el aumento de peso
Para prevenir este incremento, el estudio sugiere:
- Fomentar rutinas de ejercicio en pareja
- Crear espacios recreativos accesibles para familias y parejas
- Impulsar programas de salud pública que prevengan el sedentarismo después del matrimonio
- Motivar el uso de transporte activo como caminar o usar bicicleta de forma diaria
Los investigadores resaltan que compartir hábitos saludables en la vida en pareja es clave para mantenerse sanos juntos.




