Nota de EU89.7
Guatemala está en permanente crisis coinciden analistas políticos

Quedan 100 días para que este gobierno siga actuando de forma desastrosa, como lo ha hecho durante todo su período, y más cuando anuncia que será proactivo.

En tanto no haya un político que cambie la agenda de los políticos tradicionales, Guatemala seguirá sumida en una crisis política y los temas de interés nacional y de beneficio para la población continuarían rezagados.

Ese es, en resumen, el pensamiento de Manfredo Marroquín y Roberto Villeda, excandidatos presidenciales, que hoy analizaron en el programa A Primera Hora momentos claves de la coyuntura nacional.

Manfredo Marroquín

  • ¿Cómo ve la situación del país?

Guatemala entró a un período de crisis permanente. Calma no volverá a haber en el país hasta que haya un período en el que se resuelvan los grandes problemas del país, pero eso está lejos de verse.

La agenda de los políticos tiene que ver con sus propios intereses, no con los del país, que son tan graves, que se han venido acumulando y es lo que provoca que todo sea una crisis.

Las elecciones ya no son un respiro, sino un motivo más para generar una nueva capa de crisis.

  • ¿Cómo ve las señales del presidente electo?

Hasta hoy todo ha sido una descripción general de lo que piensa hacer. No hemos visto detalles, así es difícil valorar. Pero si creo que si no rompe con la agenda que tiene la clase política tradicional, entrará en un período de crisis.

Romper con esa agenda es romper en claro, cuales son los temas a los que dedicara su esfuerzo. Si no vamos a estar como hoy, sin agenda. Como en el Congreso, que cada semana meten una iniciativa que solo interesa a los diputados y los temas de Guatemala siguen acumulándose, esperando tiempos que no llegan.

Imagen

  • Alejandro Giammattei dice que podría vetar el convenio de ‘tercer país seguro’

Dice lo correcto. Es una vergüenza que el país haya firmado algo que no tiene capacidad de responder y cumplir. No encuentra los intereses del país por una imposición. Yo estoy convencido de que no fue una imposición. Fue un ofrecimiento que hizo Guatemala, por la simple conducta oscura del gobierno de irse a negociar a escondidas. Eso da lugar a pensar en que el gobierno fue el que se ofreció.

  • ¿Cómo ve la política de los EE.UU. hacia el país?

Lamentablemente EE.UU. tiene dos caras en este momento para Centroamérica. Uno es la política bipartidista que construyeron durante muchos años. Una agenda clara, respecto de estos tres países del Triángulo Norte para aprobrar la asistencia que tenían contemplada.

Lucha contra la corrupción y como con la llegada de Trump se viene a bloquear esta agenda bipartidaria, y se llega a acuerdos bilaterales con cada país, aprovechando intereses que tenía, como por ejemplo el de no quedarse solo en la política con Israel. Guatemala fue el único que lo secundó. Los que siguieron se echaron para atrás.

Buscar hechos coyunturales de Trump que le sirvieron a este gobierno, como su lucha contra la Cicig, le traen un costo muy alto. Ahora el país no es atractivo para nadie en materia de inversión, por el índice de percepción de la corrupción que existe. Creo que no cambiará. En el último estudio de Latinobarómetro salimos re-mal.

Veo en un  país en una crisis permanente. Hasta que haya un político que rompa con la agenda política tradicional. Que ponga otros temas: violencia, empleo, recursos naturales, una política que no genere conflictividad social, sino consejos de cómo aprovechar los recursos naturales. En todo hay conflicto, porque todo se ve como una imposición que solo favorece a ciertos sectores.

  • ¿Y la presión para Centro América?

Vemos cómo países como Nicaragua o Costa Rica tiene políticas contrarias a las de EE.UU. y son más respetados, son menos sumisos y no se ponen de alfombra como lo ha hecho Guatemala.

No se negocia entregándolo todo. Eso no es negociación. Cierto, nosotros enviamos migrantes que generan riqueza a EE.UU. hay muchos temas que negociar. No es solo que EE.UU. sale damnificado, también recibe beneficios, y no vemos un gobierno que defienda al país.

Un gobierno que es alfombra no lo van a respetar nunca, lo ven como que ya no vale la pena ver qué es lo que piensa.

  • ¿Cómo ve que Giammattei desconozca el convenio con EE.UU.?

Es una vergüenza que no se conozcan esos acuerdos. Giammattei dijo que Pompeo le dijo ‘como es posible que no le hayan dado esos acuerdos’. Qué respeto puede tener un país que tiene un gobierno que le niega información a la población.

Al embajador le puede importar un pepino nuestra soberanía, pero que pase eso con el Presidente. Finalmente no se va a implementar porque es ilegal en Guatemala y en EE.UU. porque viola la Convención de Viena. No podemos ir a ciegas sin saber qué entregó este gobierno. Ningún convenio puede ser firmado bajo amenaza.

  • Por aparte, no habrá cambio de magistrados el 13 octubre

Ese es el juego de intereses de grupo, de sector, en la conformación de los poderes públicos, en este caso de la justicia. No es la primera vez. La pasada Corte también estuvo sujeta a amparos, por la forma en que se dio, un abierto tráfico de influencias, como se comenzaba a dar en esta.

Ya se sabe cuál es la solución, una reforma constitucional sobre el sector justicia. Donde están los congresistas, donde está el líder presidente hablando de esto. Reformemos la Constitución. Pero están todos preocupados por la agenda personal, de quien los persiguió.

Quedan cien días para que este gobierno siga actuando de forma desastrosa, como lo ha hecho durante todo su período, y más cuando anuncia que será proactivo.

Imagen

Roberto Villeda

  • La luna de miel del nuevo gobierno

Habrá que esperar cómo se desempeña el futuro presidente. Debería aprovechar la oportunidad que le deja el presidente Jimmy Morales, porque no deja de refrescar el ambiente político un nuevo gobierno.

Llegará un nuevo equipo de trabajo a Casa Presidencial y veremos cómo se desempeña el nuevo presidente. Si logra trasladar confianza, por ejemplo, pero esa es una incógnita.

  • Los últimos cien días de Gobierno

Por primera vez, desde que yo recuerdo, hay un período de transición prolongado. La Constitución de 1965 señalaba las elecciones a principios de marzo y el cambio en julio; la de 1985 lo dejó para enero.

Al presidente electo le es difícil mantener su imagen. Entonces, da opiniones que causan polémica, pero tampoco puede provocar polémicas con el actual gobierno. No es lo misma verla venir que andar con ella.

El presidente electo debe ser cauto, porque si no, comienza a abrir espacios de discusión que no son favorables para el inicio de su gestión.

  • ¿Cómo ve la relación entre Guatemala y EE.UU. por el tema de migrantes?

Siempre ha sido normal ser condescendientes mantener las relaciones con EE.UU. por cuestiones políticas. El presidente Barak Obama nunca se reunió con un presidente guatemalteco. Él siempre enviaba a un representante para que se reuniera con los presidentes.

Con todo y como sea la forma de ser de Donald Trump, él se ha reunido con el presidente Morales. Eso representa algún cambio en la forma de tratar algunos temas. Pero para Guatemala siempre ha sido importante ser condescendiente con EE.UU.

El bueno del presidente Juan José Arévalo, por ejemplo, permitió que EE.UU. tomara a las personas con problemas mentales para experimentos químicos biológicos.

No nos vamos a pelear con los gringos. Eso sería perjudicial para Guatemala.

  • ¿Y la comisión para investigar a la Cicig?

Lamentablemente, es como parte de la historia. Guatemala está por cumplir 200 años, somos una república joven que está aprendiendo a vivir en democracia. Pasamos de las dictaduras militares a los procesos democráticos.

Se crearon muchas instituciones independientes y autónomas, y cada institución quiere tener un protagonismo especial y ejercer un poder. Eso generó una disputa dentro del poder público que ha quebrado la armonía.

Antes mandaba un general y mandaba a decir a la Corte y a la Procuraduría qué es lo que tenían que hacer. En los nuevos tiempos se le dio autonomía a una serie de instituciones que la historia demostrará si es sano o no.

La PDH va por un lado y quiere enfrentarse al Congreso, el Congreso se resiente… lo mismo pasa con el Ministerio Público. No es una crisis, es una época de aprendizaje… nunca vamos a dejar de aprender.

Tampoco debemos alarmarnos. Viene un nuevo gobierno, ojalá que el presidente no se vaya de boca, pero que tampoco se deje tocar la cara.

  • Cambios en la CC

La CC tendrá que renovarse en 2021. El enfrentamiento se va a dar. Es natural que la Corte entre en ese juego dentro de la atomización del poder público. Puede suspender cualquier acto gubernativo y parlamentario. Eso ha generado conflicto entre los diferentes sectores gubernamentales.

Pendientes de fallo de la CC por cambio de magistrados del 13 de octubre

Es preocupante de que no se renueve la CSJ en los tiempos, pero hay procedimientos para subsanar esa falencia. En otras oportunidades se ha dado en que los magistrados no se ponen de acuerdo de quién será su presidente, por ejemplo.

  • ¿Y las políticas de presión de EE.UU.?

La política del garrote no la inventó Donald Trump. Viene desde principios del siglo XX, cuando dijeron América es para los americanos, y para los países chiquitos, bananeros dicen ellos, tienen el poder para presionar.

Ahora se dice que Trump llamó al presidente de Ucrania presionarlo. Imagínese

‘La soberanía de Guatemala está en el último lugar de mis prioridades’ dijo el embajador de EE.UU. entonces la política es el arte de lo que se puede hacer. Es nuestro destino estar sometido a las políticas de los EE.UU.

  • ¿Qué debería hacer el presidente electo sobre el convenio tercer país seguro?

El presidente electo ya lo revisará. Dice que no tiene el texto… ya lo tendrán sus asesores. A él hay que entenderlo, que está en transición, no puede entrar en los enfrentamientos que tiene el actual gobierno. Él tiene que navegar entre dos aguas hasta que llegue el momento de asumir el poder.

Escuche nuevamente el programa aquí: ▼