Spider-Noir: Telarañas, Whiskey y Nicolas Cage en Acción
Farándula

Spider-Noir: telarañas, whiskey y Nicolas Cage ¡Salud!

Esta serie está diseñada para digerirse a fuego lento, alejada del ruido infantil de los superhéroes convencionales y no por eso con un guión profundo o complejo, nada de eso.

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Spider Noir, Cortesía
Spider Noir / FOTO: Cortesía
Gabriel Arana Fuentes
Columna de cine

Periodista cultural todoterreno amante del cine. Ganó el Premio Nacional de Periodismo Cultural en 2017. De la prensa escrita a la digital, ha sido editor, docente y consultor. Además, actor ocasional.

Yo no espero nada de Marvel, pero a veces sus productos derivados ofrecen una bocanada de sorpresas, Spider-Noir, con sus ocho episodios en Prime Video, es eso y buen producto familiar. Esta serie reniega por completo de su ADN corporativo. Nicolas Cage asume el rol principal y, bajo su propio yugo de productor, impone una visión autoral insólita, pocas veces vemos a un héroe marvel corrompido por los remordimientos.

El resultado es un tributo íntegro al cine negro de los años 1930, manufacturado por y para fanáticos del formato, esperaba que en una esquina apareciera humphrey Bogart, o Lauren Bacall -soñar no cuesta nada-. Pero regreso a la serie, esta oferta audiovisual exige un consumo pausado: un episodio por día. Nada de maratones impulsivos. 

Esta serie está diseñada para digerirse a fuego lento, alejada del ruido infantil de los superhéroes convencionales y no por eso con un guión profundo o complejo, nada de eso.

@gabrielaranafuentes

Yo no espero nada de Marvel. Sus productos fabricados en serie aburren. Nicolas Cage secuestró Spider-Noir y entregó un capricho personal que funciona. La serie exige un consumo pausado. Amazon permite verla a color, pero la decisión correcta es el blanco y negro. El tono cromático delata una escasez de presupuesto evidente y expone efectos visuales mediocres. Sin color, el alto contraste salva la producción y las sombras toman el control. Tenemos a un héroe roto, viudo y repleto de remordimientos entre mutantes repletos de secretos. Un aplauso al retrato del gremio periodístico: puros muertos de hambre, una precisión dolorosa. Columna completa en Emisoras Unidas. Enlace en el perfil. Reseña Spider Noir Prime Video, Nicolas Cage Ben Reilly, crítica cine negro, efectos visuales Spider Noir, Lamorne Morris Robbie Robertson. #SpiderNoir #NicolasCage #CineNegro #PrimeVideo #CriticaDeCine #gabrielarana #gabrielafuentes #tenesqueverla

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¡Camarero, en blanco y negro por favor!

Amazon ofrece la opción de reproducir la obra a color o en blanco y negro, recomiendo que elijan la ausencia total de color. Es un acierto artístico que funciona como un salvavidas visual indispensable. La paleta vibrante, casi de colores neón cercano a lo Dick Tracy, delata una escasez alarmante de inversión y expone deficiencias gráficas mediocres. Al suprimir el color desaparece el hecho que todo fue pantalla verde, o al menos buena parte. El contraste monocromático otorga un protagonismo absoluto al juego de luces en un mundo gris. Las sombras cobran vida propia, se transforman en personajes adicionales y dotan de densidad a un universo de pocos actores y demasiada pantalla verde. En el monocromo, la carencia monetaria muta en estilo puro. Bien jugado.

Cage interpreta a Ben Reilly. Lejos de la gloria heroica o las batallas espaciales, este justiciero retirado sobrevive como un investigador privado viudo, roto y sepultado en remordimientos que calla las voces con whiskey. Atiende casos vulgares de infidelidad y ahoga sus demonios sin llegar a glorificar el vicio ante la audiencia, ni el cigarro, aunque se ve el consumo esto no es una apología, no la identifique. Ben es un hombre contenido, anclado al dolor del pasado tras desgastarse la vida al servicio de los demás. Un protagonista maduro que navega entre mutantes llenos de secretos. Cage quiso jugar a los detectives rotos, ejecutó su voluntad frente a la cámara y el público agradece semejante capricho actoral, -es que el primo Nick puede hacer lo que sea y veremos sus películas-.

Brendan Gleeson encarna a Silvermane. Un mafioso de la era de la prohibición ejecutado con brutalidad terrenal. Aquí elude ser un megalómano ansioso por destruir el planeta; es un traficante realista que solo ansía poder sobre Nueva York.

No le interesan las amantes, solo el monopolio del alcohol clandestino. Utiliza a los mutantes como simples herramientas. A su lado, Lamorne Morris destaca como Robbie Robertson, el periodista que capitaliza las fotografías del protagonista. Su retrato de la prensa como un grupo de muertos de hambre resulta cómico y dolorosamente familiar. Sin su presencia, la estructura dramática colapsa, está a la altura de Gleeson y Cage, hizo su tarea.

Por otro lado, Li Jun Li da vida a Cat Hardy... la femme fatale que la araña necesitaba. Es inexpresiva pero suelta matices emocionales a cuentagotas y engaña a todos a su paso, muy cercana al género que quiere representar. Supera las expectativas. Karen Rodríguez interpreta a Janet Ruiz, la asistente de Reilly. Rodríguez despliega una fuerza magnética capaz de cuestionar al mismísimo Cage con autoridad directa. Se palpa la pasión; todos acudieron al set dispuestos a sostener este teatro televisado. Este personaje es uno de de varios cliches de la serie, pero hace a la altura, no le teme a regañar a Cage en pantalla. Seguro llegará lejos.

La serie ofrece una versión limpia del cine oscuro. Suaviza las referencias sexuales para mantener una calificación adolescente, pero jamás insulta la inteligencia del espectador. Cage entregó una pieza anacrónica, llena de mentiras y sombras impecables. Tenés que verla, pero no la arruinés con un maratón.

@gabrielaranafuentes
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