Los recientes movimientos telúricos registrados en distintos países de Sudamérica han generado inquietud entre la población, especialmente en medio de una ola de calor que afecta a varias regiones. Ante esta coincidencia, han surgido preguntas sobre una posible relación entre las altas temperaturas y el incremento de los sismos.
Sin embargo, especialistas señalan que no existe evidencia científica que permita establecer una relación directa entre el calor, el cambio climático y la ocurrencia de terremotos.
El químico Luis Manuel Guerra explicó, durante una entrevista para un medio mexicano, que la creencia de que las condiciones atmosféricas pueden provocar terremotos es antigua y se remonta incluso a la Grecia clásica. Según recordó, Aristóteles sostenía que los movimientos de la tierra eran provocados por vientos atrapados en cavernas subterráneas que buscaban salir hacia la superficie.
Acumulación y liberación de energía
Con el desarrollo de la sismología, esta explicación quedó descartada. Actualmente se sabe que los terremotos tienen su origen principalmente en procesos que ocurren en el interior de la Tierra, particularmente por la acumulación y liberación de energía a lo largo de fallas geológicas y por el movimiento de las placas tectónicas.
La actividad sísmica tampoco muestra un comportamiento que dependa de las temperaturas. Los registros científicos indican que los terremotos se distribuyen estadísticamente de manera similar tanto durante periodos de calor como en temporadas de bajas temperaturas.
Aunque determinados fenómenos superficiales pueden modificar ligeramente la presión sobre algunas fallas, como grandes acumulaciones de agua o nieve, estos efectos suelen ser limitados y pueden relacionarse con movimientos de baja magnitud.
Por ello, la coincidencia entre una ola de calor y una serie de sismos no significa que exista una conexión causal. Los terremotos responden principalmente a la dinámica interna del planeta, a profundidades donde las temperaturas de la superficie tienen una influencia prácticamente insignificante.




