La selección africana que cayó ante Ronaldo, Rivaldo y Bebeto en Francia 1998 llega al Mundial 2026 convertida en una potencia emergente tras su histórica actuación en Catar 2022.
Cuando Marruecos se enfrentó a Brasil en la fase de grupos del Mundial de Francia 1998, pocos imaginaban que aquel equipo africano terminaría convirtiéndose en una de las selecciones más respetadas del planeta.
Han pasado 28 años desde aquella derrota por 3-0 ante la Canarinha, un partido en el que Ronaldo, Rivaldo y Bebeto marcaron los goles para los sudamericanos. En ese entonces, Marruecos era visto como un conjunto competitivo, pero lejos de la élite mundial.
Hoy la realidad es distinta. Marruecos que se presenta en el Mundial 2026 es el resultado de décadas de inversión, planificación y desarrollo futbolístico que encontraron su punto culminante en Catar 2022, cuando los Leones del Atlas se convirtieron en la primera selección africana en alcanzar las semifinales de una Copa del Mundo.
El equipo que sorprendió en Francia
En 1998, Marruecos disputaba apenas su tercera participación mundialista. Aunque cayó ante Brasil, dejó una buena imagen en el torneo y cerró la fase de grupos con una contundente victoria 3-0 sobre Escocia.
Sin embargo, aquella generación no logró trascender más allá de la primera ronda debido a la victoria de Noruega sobre Brasil en la última jornada del grupo.
A pesar de la eliminación, el Mundial de Francia dejó señales del potencial futbolístico que existía en el país norteafricano.
La apuesta por el futuro
Durante los años siguientes, Marruecos atravesó etapas de altibajos. Incluso estuvo ausente de varios Mundiales mientras otras selecciones africanas captaban la atención internacional. La transformación comenzó con una profunda reestructuración del futbol nacional.
El salto definitivo
La gran explosión llegó en Catar 2022. Con una defensa sólida, disciplina táctica y figuras consolidadas en las principales ligas europeas, Marruecos derrotó a Bélgica en la fase de grupos y posteriormente eliminó a España y Portugal en las rondas de eliminación directa.
El recorrido solo terminó en semifinales frente a Francia, aunque el cuarto lugar obtenido se convirtió en la mejor actuación de una selección africana en la historia de los Mundiales.
Lo que parecía una sorpresa terminó siendo la confirmación de un proyecto construido durante años.


