Nota de EU89.7
En frontera Guatemala-México, centroamericanos están entre el sueño y amargura

“Preferimos pasar legalmente”, dice a la AFP José Mario sobre el puente que atraviesa el río Suchiate, frontera natural entre México y Guatemala.

“Que en la tierra nada nos detenga”, clama sobre un muro el grafiti de un jaguar como si protegiera a una multitud de migrantes, pero la realidad es que en la frontera de Guatemala con México, el sueño americano de los centroamericanos se quiebra cuando son regresados a sus países.

“Preferimos pasar legalmente”, dice a la AFP José Mario sobre el puente que atraviesa el río Suchiate, frontera natural entre México y Guatemala.

Los que cruzan (el río) los agarran y después los deportan”, explica este hondureño de 53 años, mientras tres autobuses cargados de migrantes emprenden su camino de vuelta a Guatemala.

Detrás de los vidrios polarizados, rostros tristes, la mayoría muy jóvenes.

José Mario forma parte del centenar de migrantes que llegaron a la frontera por la mañana del jueves, y acompaña a una familia de amigos que espera iniciar el trámite administrativo para obtener un permiso de estancia temporal en México.

Harto de la violencia y la pobreza en Honduras, no descarta quedarse en México y buscar trabajo.

Permiso migratorio

Algunos de los migrantes que solicitan el permiso migratorio son albergados por autoridades mexicanos en improvisados albergues cerca de las oficinas de migración, donde secan su ropa al sol mientras los niños juegan.

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Barricadas policíacas

Ante los reclamos del presidente estadounidense Donald Trump de frenar a la migración ilegal su pena de imponer aranceles del 5%, México ha endurecido su política hacia los migrantes, mayoritariamente centroamericanos.

En lo que va de 2019, unos 300 mil migrantes han ingresado a México. Para impedir que lleguen a la frontera con Estados Unidos, las desbordadas autoridades mexicanas les ofrecen un permiso que les permite circular sólo por el sur del país.

“Trump tiene la razón”, dice a la AFP un agente fronterizo que pide no ser identificado. “México los deja entrar, les da todas las facilidades, pero no tendría que ser así”.

La frontera entre México y Guatemala es extremadamente porosa y no se observa despliegue policial a lo largo del río. La estrategia de las autoridades es colocar retenes en las carreteras que suelen recorrer los migrantes camino al norte.

En las últimas semanas, se han realizado operativos inéditos tanto en las carreteras como en algunos hoteles donde se hospedan migrantes.

El miércoles, en un operativo encabezado por agentes migratorios con el apoyo de un centenar de militares y policías, se bloqueó el paso de una caravana de unos mil 200 migrantes en Chiapas.

Luego de producirse una gresca, unos 420 fueron retenidos y trasladados a un estación migratoria.

Según cifras oficiales, entre enero y abril han sido interceptados más de

Con información de AFP.