Irán anunció este sábado el cierre del estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más estratégicas para el comercio mundial de petróleo y gas, apenas tres días después de que el paso fuera reabierto en el marco de acuerdos destinados a disminuir las tensiones en Medio Oriente.
Las Fuerzas Armadas iraníes justificaron la medida al señalar que Estados Unidos no logró frenar los recientes ataques de Israel contra territorio libanés, hechos que, según Teherán, representan una violación a los compromisos alcanzados durante las negociaciones de paz impulsadas esta semana.
La decisión supone la primera gran crisis entre Washington y Teherán desde la firma del memorando de entendimiento que puso fin al conflicto entre ambos países a inicios de la semana.
El anuncio se produjo un día después de que Israel y Hezbolá alcanzaran un nuevo acuerdo de cese al fuego con mediación de Qatar, Estados Unidos e Irán. La tregua fue pactada tras una intensa jornada de enfrentamientos en el sur de Líbano, desencadenada por un ataque contra un tanque israelí cerca de Tebnit, en el que murieron cuatro soldados israelíes, entre ellos un teniente coronel.
Israel atribuyó la ofensiva a Hezbolá
Israel atribuyó la ofensiva a Hezbolá y respondió con bombardeos sobre distintos objetivos en el sur y el este de Líbano. Autoridades libanesas reportaron al menos 21 fallecidos, decenas de heridos y miles de desplazados.
Las autoridades iraníes sostienen que la nueva escalada rompió los compromisos asumidos en las conversaciones promovidas por Estados Unidos, por lo que consideraron necesario volver a cerrar el estrecho de Ormuz.
La crisis ocurre mientras representantes del presidente estadounidense Donald Trump permanecen en Suiza con la intención de iniciar una nueva ronda de negociaciones nucleares con Irán, aunque la delegación iraní aún no se ha presentado.
El estrecho de Ormuz conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán y por sus aguas transita cerca de una quinta parte del petróleo comercializado a nivel mundial, por lo que cualquier interrupción prolongada podría impactar los mercados energéticos internacionales.





