El presidente Bernardo Arévalo reconoció la labor fundamental de los docentes guatemaltecos durante la entrega de la Orden Nacional Francisco Marroquín a siete maestros destacados, en el marco de la conmemoración del Día Nacional del Maestro.
En el acto, celebrado junto a autoridades del Ministerio de Educación (Mineduc), el mandatario subrayó la importancia de la educación como pilar para construir la Guatemala que todos anhelan, y agradeció la vocación y entrega de quienes forman las generaciones del futuro.
Arévalo enfatizó que las escuelas representan para la mayoría de los guatemaltecos el primer espacio para aprender a convivir, respetar y ejercer un pensamiento autónomo. Según el presidente, es en esos primeros años escolares donde surge el amor por la comunidad y se siembran los valores que forjarán sociedades más justas e inclusivas.
Destacó que la labor docente nace de una vocación profunda, marcada por la entrega y el servicio a niños, niñas y jóvenes de todo el país. Subrayó que educar va más allá de transmitir conocimientos, pues implica transformar vidas y comunidades de manera silenciosa pero constante.
Orden Francisco Marroquín: un símbolo de mérito y vocación
El presidente sostuvo que el gobierno se ha asegurado de devolver a la Orden Nacional Francisco Marroquín su valor original, como símbolo de mérito y dedicación en el ejercicio docente. Resaltó que esta distinción está basada únicamente en el reconocimiento del compromiso ejemplar y la trayectoria educativa de quienes la reciben.
Arévalo enfatizó durante su discurso que la Orden debe mantenerse al margen de intereses políticos, personales o gremiales, y ser un reconocimiento íntimo y respetado dentro del magisterio. Además, agradeció a la comisión calificadora por asumir el compromiso de salvaguardar el honor y prestigio de esta distinción, eligiendo a quienes merecen recibirla por su impacto positivo en la sociedad.
Reconocimiento a maestros que transforman vidas
Al dirigirse a los galardonados, el presidente elogió la creatividad, dedicación y compromiso cotidiano de profesores que, a través de su trabajo, transforman no solo a sus estudiantes sino también a sus comunidades. Señaló que transformar vidas es transformar el futuro del país y que cada maestro reconocido representa el ideal de excelencia educativa al que aspira Guatemala.
Para Arévalo, el trabajo constante de los maestros tiene un impacto que trasciende el aula y moldea de forma positiva la sociedad guatemalteca. Destacó que estos docentes, con su esfuerzo diario, contribuyen a una transformación social a largo plazo que se refleja en nuevas oportunidades para el país.
El Día del Maestro: un homenaje al coraje y la entrega educativa
El presidente aprovechó la ceremonia para rendir homenaje a la memoria de María Chinchilla, docente asesinada por un gobierno que veía la educación como una amenaza. Recordó que el Día del Maestro tiene un profundo significado histórico en Guatemala y es un recordatorio constante de que enseñar ha sido, en muchos casos, un acto de valentía.
La conmemoración de los maestros y maestras pone en relieve la relevancia de su trabajo en la construcción de una sociedad mejor. Arévalo afirmó que educar es un compromiso con el presente y el futuro del país y que reconocer a quienes se destacan en esta labor es fundamental para fortalecer la educación nacional.
* Con información del Gobierno de Guatemala.





