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Los albergues no deberían durar más de tres o cuatro meses, dicen expertos de Conred

Se calcula que, a la fecha hay unas 5 mil personas albergadas en los diferentes centros de atención de emergencia, montados tras la erupción del volcán de Fuego, registrada el 3 de junio, en San Miguel Los Lotes, aldea El Rodeo, Escuintla. En la actualidad, se está elaborando un plan para un mejor manejo de […]

Se calcula que, a la fecha hay unas 5 mil personas albergadas en los diferentes centros de atención de emergencia, montados tras la erupción del volcán de Fuego, registrada el 3 de junio, en San Miguel Los Lotes, aldea El Rodeo, Escuintla.

En la actualidad, se está elaborando un plan para un mejor manejo de los albergues y, por la evolución del evento, hay que estar preparados para atender a los damnificados.

Lo anterior fue expresado por Héctor  Montalvo, encargado de Investigación de Riesgo, de la Dirección de Mitigación de la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred).

Él y Walter Monroy, director del área de Recuperación, también de la Conred, fueron invitados por el programa A Primera Hora, para platicar acerca de cuál es el mapa actual de las comunidades afectadas por la erupción del coloso.

Según Montalvo, “por el momento no hay un diagnóstico definitivo” de la tragedia.

Empero, un vistazo rápido de Walter Monroy deja como resultado que “las comunidades que están asentadas en ese cono volcánico no deberían estar ahí”.

  • Toda la vida han vivido ahí. En el histórico de las erupciones, el más complicado ha sido el de 1974. Pero, de entonces a la fecha la población ha ido creciendo. Cuando se manejan los planes de ordenamiento territorial se resume en que esas poblaciones no deberían estar ahí, pero estos sectores no tienen planes de ordenamiento territorial.

Ahora Montalvo resume también en que la idea de ONU, a través del Proyecto  Esfera, que es la carta mínima de atención humanitaria para casos de emergencia, es que las personas tengan un espacio digno con espacios necesarios que, a pesar de que son comunes, no descuiden la seguridad.

Son albergues temporales que no tendrían que ir más allá de dos o tres meses, afirma.

Monroy recuerda que en un evento específico como éste, cinco mil albergados es la mayor cantidad que se ha tenido.

  • En San Marcos, durante el terremoto de 2012 se llegó a tener 4 mil, pero en ese evento la población tenía la posibilidad de volver a la parte de su casa que no había colapsado. En este caso, no. Todo es vulnerable. El problema ahora es la evolución que hay por la temporada de lluvias.

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