Nota de EU89.7
“El Congreso y el Mineduc están empeñando el futuro de los estudiantes”, dice Gabriel Biguria

Vemos con preocupación que el Mineduc aplauda 188 días de clase durante el año.

El Sindicato de Trabajadores de Educación de Guatemala (STEG), dirigido por Joviel Acevedo, consigue a través de un acuerdo que el Ministerio de Educación les otorgue un bono de Q2 mil 500 antes de que finalice el año, además de garantizar los recursos financieros para cumplir con un ajuste salarial en el 2019.

¿Cómo se califica eso? ¿cómo contribuyen los maestros a mejorar la calidad educativa a cambio de un bono? ¿ayudan los incentivos económicos a concientizar al gremio magisterial que es necesaria la calidad educativa?

Para conversar sobre este tema, el programa A Primera Hora invitó a Gabriel Biguria, presidente de Empresarios por la Educación, quien expresa:

“Los actores que están detrás de las decisiones importantes, el Congreso, el Ministerio de Educación (Mineduc) y el Ejecutivo, se olvidan del futuro de Guatemala, de los jóvenes. No deberíamos seguir cayendo en estas presiones en las que nadie está garantizando que esto va a mejorar la calidad educativa”.

¿Cómo analiza la negociación entre maestros, diputados y Gobierno?

Es preocupante. Es a través de presión que se ejerce esto, se nos olvida quiénes son los actores centrales del sistema educativo: los niños, los jóvenes.

Por eso estamos presionando por asignar recursos limitados al pago de bonos junto con otro pacto adicional, donde hemos visto que ya con la historia de los pactos anteriores, lo que han hecho es una presión enorme en el presupuesto y no hay mejora educativa para los jóvenes.

Esta asignación de recursos es lo mismo que ya hemos visto, no hay final feliz, estamos en el mismo juego. ¿Por qué no abordamos los problemas de la primaria, la falta de cobertura del 80 por ciento, el abandono escolar de 800 mil niños que están fuera de la escuela, de la desnutrición por falta de alimentación escolar?

¿Por qué nadie habla de esos temas importantísimos? Todo gira en torno a la presión de este grupito. El presidente y su equipo terminan cediendo el uso de recursos para los maestros y se queda al margen el futuro de los niños, con eso no se juega.

¿Ha habido avances?

Ha habido avances, en las pruebas de graduados se ven mejoras leves, pero nos falta mucho. En la Primaria uno de cada 10 no pasan los exámenes de matemática; tres de cada 10 no pasan el de lectura. Hay brechas de conocimientos básicos. Las brechas en infraestructura: 35 mil escuelas están sin energía eléctrica, en trabajos por remozamiento falta mucho.

Luego, los pilares claves de la educación son los docentes para la transmisión de calidad educativa. No estamos abordando esto integralmente. Éramos el último país que no formábamos al docente a nivel universitario. Ahora se están formando las coortes en la Universidad de San Carlos, pero falta mucho por hacer. Estamos en un proceso de evaluación para mejorar el proceso en el camino.

¿Un bono salva la crisis?

Con incrementos en bonos y salarios no vamos a salir de nada. La respuesta es enfocarnos en resolver las brechas. Mejor educación, mejor cobertura, mejor nutrición. Tenemos que comenzar a trabajar en un modelo educativo de forma integral. Priorizar la educación.

Pero esto va más allá, con los padres de familia. Ellos tienen que priorizar que la educación es más importante para los hijos.

Eso requiere de un pacto entre los diferentes actores, incluyendo a los empleadores, porque al final mucha de la demanda viene de los empleadores. Una de las brechas es que no estamos generando las capacidades para lograr ser eficientes y competitivos.

El presupuesto también tiene problemas. El 80 por ciento va para pago de salarios, solo hay 20 por ciento para programas educativos. Se están canibalizando las pocas posibilidades de fortalecer programas como la carrera docente, el equipamiento de las aulas. Es increíble la brecha digital que tenemos en Guatemala.

Con este bono y esos pactos no avanzamos en nada. Este año están pidiendo Q900 millones, para el otro año eso se incrementa a Q1 mil 200 millones, y el tercer año a Q2 mil 500 millones. No hay dinero para pagar el pacto. Estamos hipotecando el futuro de nuestros niños.

Tenemos la población más joven de Guatemala: 60 por ciento menores de 24 años en Guatemala. Lo que hagamos o no hagamos hoy será incierto para el futuro de la juventud en Guatemala. Debemos repudiar ese tipo de acciones de personas que lo último que tiene en mente es el futuro educativo de los jóvenes.

¿Hay forma de cambiar el panorama?

Empresarios por la Educación en Guatemala propuso una reforma educativa que integraba como evaluar la calidad de nuestros jóvenes. No es solo de asignar más recursos limitados en bonos salarios y menos por presión, sino como estamos usando los recursos limitados que tenemos.

La educación debería ser la prioridad nacional. Pero hasta que eso no se haga no vamos a generar las competencias que necesitamos, la competitividad que buscamos.

El sindicato de los maestros, el Presidente, las autoridades deberían dedicarse a velar por el futuro de los jóvenes.

…y la meta de cumplimiento de clases?

Vemos con preocupación que el Mineduc aplauda 188 días de clase durante el año. En Empresarios hacemos un monitoreo y vemos una discrepancia con ese resultado.

Reconocemos que ha habido mejoras, pero según nuestro monitoreo, se lograron 174 días de clase promedio, pero esto no es necesariamente aspiracional.

En El Salvador tienen 200 días efectivos de clases. Aquí estamos en 180 días. ¿Por qué no se han cumplido’ ¿Por qué los establecimientos están cerrados? La mayor causa es por huelga de maestros.

Por qué en vez de bonos no les damos una computadora a los maestros. Es importante el pacto, claro, pero al final el costo total de ese pacto es es alrededor de Q5 mil millones en tres años.

El Congreso y el Mineduc están empeñando el futuro de los estudiantes durante los próximos tres años.

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