La designación del estadio Anoeta como una de las sedes del Mundial 2030 ha generado una fuerte oposición en San Sebastián. Lejos de celebrarse como un logro colectivo, el anuncio ha sido recibido con descontento por parte de los habitantes de la ciudad, quienes consideran que acoger un evento de tal magnitud tendrá consecuencias negativas para su vida cotidiana. Siete agrupaciones, entre asociaciones vecinales y plataformas en contra del turismo masivo, emitieron un comunicado en el que solicitaron a la FIFA que revoque la decisión de incluir a Donostia entre las sedes del torneo.
El descontento no radica únicamente en la complejidad logística de un Mundial que se jugará en tres continentes —con partidos inaugurales en Argentina, Uruguay y Paraguay, y el resto en España, Portugal y Marruecos—, sino en los efectos colaterales que un evento de este tipo puede provocar en una ciudad como San Sebastián. "Estamos ante una iniciativa que aumentará todavía más la turistificación de Donostia", afirman los vecinos, preocupados por el impacto en la calidad de vida y el tejido social local.
¿Por qué los vecinos de San Sebastián no quieren recibir el Mundial?
Entre las críticas expresadas, destacan el empeoramiento de la emergencia habitacional, la intensificación del turismo, la mercantilización del espacio urbano, la construcción de infraestructuras de transporte poco sostenibles y la implementación de medidas de seguridad que, según ellos, podrían limitar la libertad y el bienestar de los ciudadanos. A juicio de las agrupaciones firmantes, el Mundial es un negocio que beneficia a unos pocos a costa del perjuicio de la mayoría.
El comunicado también señala que los discursos institucionales que justifican la elección de San Sebastián como sede —como "poner la ciudad en el mapa mundial" o "acercar el deporte a la ciudadanía"— son vacíos y encubren intereses económicos relacionados con la especulación inmobiliaria y el auge del turismo. Para los vecinos, no se trata de una oportunidad de crecimiento, sino de una amenaza al modelo de ciudad que desean preservar.
Cabe recordar que en el Mundial de España 1982, San Sebastián no fue sede debido a que el antiguo estadio de Atocha tenía una capacidad reducida, a pesar del excelente momento futbolístico que vivía la Real Sociedad en aquel entonces. Hoy, con un estadio moderno como Anoeta, la ciudad tiene la infraestructura necesaria, pero parece que el verdadero obstáculo es el rechazo social, que pone en duda si el País Vasco recibirá con los brazos abiertos la Copa del Mundo.



