El crecimiento de las selecciones del Caribe en los últimos años ya no pasa desapercibido. Una de las claves de este proceso ha sido la incorporación de futbolistas con ascendencia caribeña que nacieron o desarrollaron buena parte de sus carreras en otros países. Haití, con jugadores vinculados al fútbol francés, y Curazao, con futbolistas de origen neerlandés, son algunos de los ejemplos de equipos que han aprovechado esta posibilidad para elevar el nivel de sus planteles.
La primera jornada de la Liga de Naciones de Concacaf 2026/27 dejó una muestra clara de esta evolución y encendió las alarmas en Centroamérica. Con excepción de El Salvador, todas las selecciones centroamericanas que tuvieron actividad en esta fecha sufrieron derrotas. Costa Rica protagonizó una de las mayores sorpresas al perder 4-3 contra Curazao después de haber tomado una ventaja de 3-0 como local, mientras que Guatemala cayó 3-2 frente a Jamaica con un gol en los últimos minutos.
Alarmas en las selecciones centroamericanas
Los resultados tampoco fueron favorables para Nicaragua y Honduras. La selección nicaragüense perdió 3-2 ante República Dominicana, mientras que Honduras cayó 3-2 en casa contra Surinam, selección que geográficamente pertenece a Sudamérica, pero compite dentro de la Concacaf. El único triunfo centroamericano llegó de la mano de El Salvador, que derrotó 3-1 a Martinica, territorio de ultramar francés. Panamá, por su parte, no participa en esta ronda al estar clasificado directamente a los cuartos de final, aunque en su compromiso amistoso empató 1-1 frente a India.
Los resultados de esta primera jornada reflejan una realidad que merece atención: la brecha que durante años existió entre Centroamérica y varias selecciones del Caribe se ha reducido considerablemente. Equipos como Curazao, Jamaica, República Dominicana y Surinam han demostrado que pueden competir de igual a igual e incluso imponerse ante rivales centroamericanos. El escenario plantea un nuevo desafío para la región, que deberá encontrar respuestas para evitar que esta tendencia se consolide y termine modificando el equilibrio de fuerzas dentro de la Concacaf.




