¿Por qué los Reyes Magos traen carbón a los niños malvados?
Farándula

¿Por qué se dice que los Reyes Magos traen carbón a los niños que se portan mal?

Aunque para muchos se trata solo de una anécdota, lo cierto es que sus orígenes presentan versiones muy distintas y cargadas de simbolismo.

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reyes magos / FOTO: Facebook

La mañana del 6 de enero despierta la ilusión de miles de familias en América Latina y España. Los niños aguardan con entusiasmo la visita de los Reyes Magos, quienes reconocen el buen comportamiento con regalos.

Sin embargo, existe una tradición bien conocida: si el comportamiento no ha sido el mejor durante el año, el esperado obsequio se transforma en un recordatorio poco grato, como lo es el carbón.

La costumbre de entregar carbón a los niños que no se portan bien sigue estando muy arraigada en las celebraciones del Día de Reyes.

Aunque para muchos se trata solo de una anécdota, lo cierto es que sus orígenes presentan versiones muy distintas y cargadas de simbolismo.

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Reyes Magos - Instagram

Una de las explicaciones más difundidas sostiene que el carbón simboliza la ceniza en la que, según se cree, terminaron los obsequios originales entregados por los Reyes Magos al Niño Jesús al ser quemados.

Así, esta tradición representa la negación o el reemplazo de los regalos como consecuencia de una conducta inadecuada. El carbón se convierte, entonces, en un mensaje claro sobre la importancia del buen comportamiento durante el año.

Otra teoría señala la existencia de un personaje clave en el imaginario popular: Carbonilla, el paje encargado de informar a Melchor, Gaspar y Baltasar sobre el comportamiento de los niños. Carbonilla vigilaba de cerca a los pequeños y, en caso de no haberse esforzado lo suficiente, él mismo se encargaba de dejarles el carbón como advertencia.

Un mito que va más allá 

La historia del carbón no se limita solo a la tradición de los Reyes Magos. Otros personajes emblemáticos de la Navidad y del folclore europeo también entregan carbón a los niños como señal de advertencia.

Por ejemplo, Papá Noel, al ingresar a las casas por la chimenea, está asociado también con el carbón. Incluso en la cultura vasca y navarra, el Olentzero, un mítico carbonero navideño, recorre las calles repartiendo carbón entre quienes no cumplieron con sus deberes.

Esta peculiar figura, que representa la generosidad y la vigilancia, suele aparecer en las fiestas del 24 de diciembre o en la víspera de Reyes, llevando su rostro manchado con el mineral que lo caracteriza.

Con el paso de los años, la celebración ha ido adaptando sus costumbres a los tiempos actuales. En la actualidad, se ha vuelto común encontrar el llamado "carbón dulce" como alternativa simbólica. Este producto, que simula el mineral pero es completamente comestible, cumple la misma función: advertir de forma más amable a los niños sobre la importancia de mejorar sus actitudes.

El carbón sigue ocupando un lugar especial en la memoria colectiva de estas fiestas como recordatorio de valores y costumbres. La comercialización y el ingenio alrededor de esta tradición demuestran que el mito, lejos de desaparecer, se reinventa en cada generación.

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