Antes el cine de guerra intentaba explicar el conflicto, justificarlo, denunciarlo y a veces convencernos de que unos eran los buenos más buenos, y los otros los malos más malos. Ahora solo te da un control imaginario y te dice: jugá... y yo no busco eso en el cine, para eso tengo los videojuegos, durante 17 años seguí la pista de Metal Gear, más adelante explico el simil.
Antes, la guerra era un relato de acción polarizado, a veces, un trauma no superado... pero ahora es una mecánica... hay varios ejemplos cercanos y War Machine es la más reciente, está en Netflix.
El cine bélico es más que plomo
Fue propaganda cuando necesitó serlo. Ahí están Top Gun y Top Gun: Maverick, donde todo encaja: el enemigo no tiene rostro, el conflicto no necesita explicación y la victoria siempre tiene forma de bandera y no pretende ser otra cosa, nos entretuvo de manera genial. Volábamos junto a Maverick. Asimismo, también fue herida abierta. Stanley Kubrick y Francis Ford Coppola mostraron otra cara en Full Metal Jacket y Apocalypse Now. La guerra no como victoria, sino como deterioro mental. Como algo que no termina cuando se pone el seguro al armas y cuya herida aún resuena en los veteranos que aún viven. Incluso el cine basado en hechos reales, como Black Hawk Down o American Sniper, dejó ver grietas. Heroísmo, sí, pero también desgaste, dudas, consecuencias. Y no ignoremos las desvirtuaciones, Rambo empezó así y terminó en otra cosa.
Ese era el mapa de este tipo de cine desde hace, al menos 60 años, ahora la guerra es como nivel de videojuego. War Machine no pertenece a ninguna de esas tradiciones. No intenta justificar la guerra ni cuestionarla.
La película funciona como una secuencia de niveles, de pantallas. Escenas diseñadas como misiones. Cada enfrentamiento parece un checkpoint "es hora de salvar la partida". Cuando todo indica que terminó, reaparece el enemigo. Más artillería. Más complejo. Más cercano a un jefe final y no hay contexto. No hay explicación real del conflicto. El enemigo existe porque tiene que existir. Por eso digo, es como jugar Metal Gear, cuando avanzas en la historia, aparece la máquina enemiga, por fortuna sos el soldado invencible. Alan Ritchson interpreta al postulante a Ranger 81 con una sola característica dominante: resistencia absoluta. Stallone y Schwarzenegger en una persona, con acento norteño. Lo logra, entretiene, sabés que no lo vencerán, y es una cinta dominguera ideal.
Al soldado le estallan granadas a pocos metros -por no decir centímetros- va dentro de una tanqueta que vuelca varias veces. El impacto lo lanza, lo golpea, lo arrastra y solo tose... cojea... pero nada detiene a este Ranger. una historia de acción para desconectar el cerebro.
Este Ranger es tan, pero tan diligente que destruye por su cuenta a una máquina extraterrestre de la que no sabemos nada. Ni origen, ni propósito, ni lógica. Solo está ahí para ser derrotada y no importa saber porqué, solo que es el enemigo. No hay arco emocional real profundo, sabemos que hay un deterioro psicológico pero no se profundiza en él. Y no hablaré de la actuación de Dennis Quaid quien solo fue por el cheque.
Un nuevo género
La distancia entre Full Metal Jacket y War Machine no es solo estética. Es conceptual, antes el soldado se rompía, llorábamos con él... entendíamos a través de sus lágrimas que la guerra en sí misma es el verdadero enemigo. Ahora, más que nunca, no es así... Por eso debo insistir en que la película toma elementos evidentes de Metal Gear Solid: el hombre contra la máquina, el combate táctico reducido a espectáculo, la amenaza tecnológica como excusa narrativa. Pero a diferencia de ese juego, acá no hay reflexión, el personaje no entiende que es un engranaje de guerra. Por eso digo que es un nuevo género, porque toma las cinemáticas de un videojuego las une y las muestra como una película.
La dirección de Patrick Hughes apuesta por lo inmediato. Combate constante, acrobacias prácticas, violencia gráfica controlada. Cada cinco minutos hay una secuencia diseñada para demostrar eficacia militar. Pero esa misma velocidad elimina algo esencial: la memoria del conflicto, es decir, la guerra deja de ser experiencia humana que te roba precisamente eso, humanidad. Esta cinta y Predator: Badlands, son del mismo género. Acción simple sin historia profunda. Si te gustan los videojuegos, probablemente te funcione. Si buscas una reflexión sobre la guerra, no está aquí.
El cine de guerra solía moverse entre dos extremos: justificar el conflicto o mostrar sus consecuencias. War Machine elimina ambos porque no hay trauma, solo la ideología casi tangible que el US Army jamás se rinde. Pooor cierto, hay otra War Machine, es de 2017 con Brad Pitt que tiene la seriedad que esta cinta no tiene y está inspirada en hechos reales, y por eso también es absurda, si la ves, entenderás la razón.
Extra: El martes se estrenó el trailer de Duna, parte tres. El 18 de diciembre de 2026 llegará a los cines. Ya hablaremos de esa saga.
@gabrielaranafuentes



