Dagna Mata, modelo mexicana que participó en el videoclip "Un Vals" de Christian Nodal, aseguró que el equipo del cantante intentó ofrecerle dinero para silenciarla respecto a su experiencia durante el rodaje y sobre la polémica generada por su parecido con Cazzu.
Según reveló, el equipo de Nodal estaba consciente desde un inicio de su gran parecido físico con Cazzu. En un testimonio público grabado por ella misma, Dagna Mata explica que la producción le ha retenido parte de su pago.
La razón: se niega a firmar un contrato de confidencialidad que, según su relato, la obligaría a aceptar una versión de los hechos que considera falsa y a controlar lo que publica en sus redes sociales.
La modelo relata que su llegada al proyecto no siguió los procesos habituales de la industria. No hubo casting, no hubo filtros ni pruebas previas. Un miembro de la producción la contactó directamente a través de Instagram.
Lo que le ofrecieron inicialmente parecía sencillo: una participación breve, de apenas unos segundos, donde su aspecto físico no sería relevante. Aceptó.
Pero una vez que comenzaron las grabaciones —que duraron cuatro días— se dio cuenta de que su papel había cambiado. Pasó de ser un extra a convertirse en protagonista del video, compartiendo escenas clave con otro actor.
Además, durante esos días también se filmó el video del tema "Incompatibles" de Nodal, en un set donde participaron más de diez personas. Mata no había sido advertida de esa magnitud ni de ese cambio de rol.
El conflicto principal
Uno de los puntos más delicados para Dagna Mata fue el uso de su imagen. ¿Por qué? Porque en redes sociales es común que los usuarios le comenten su parecido físico con la cantante argentina Cazzu, quien mantuvo una relación con Christian Nodal y también es madre de su hija.
Antes de firmar o de comenzar a grabar, Mata dice que fue clara con la producción: no quería que su imagen se usara para aludir o hacer referencia visual a Cazzu. Su preocupación era legítima: no deseaba ser parte de una polémica ajena.
Según su testimonio, la producción le respondió que no conocían a la artista ni sabían de ninguna controversia. Argumentaron que, al estar en España, ese tema no era relevante para ellos.
Sin embargo, tras el lanzamiento del video, la propia producción decidió darlo de baja. Para Mata, esa acción confirma sus sospechas: su imagen sí fue utilizada de forma deliberada para generar un daño a otros artistas. Algo que ella dice no está dispuesta a respaldar.
Dagna Mata explica que su pago debía liquidarse en un plazo de 30 días después del trabajo. Sin embargo, hasta el momento solo ha recibido una parte. El resto está retenido. Y la condición para liberarlo es la siguiente: firmar un contrato de confidencialidad.
Este acuerdo no solo le impediría hablar públicamente sobre lo ocurrido. También le ofrecen 300 euros adicionales a cambio de aceptar una versión de los hechos que ella considera falsa. Además, el contrato pretende controlar lo que publica en sus propias redes sociales.
Mata reconoce que no ha sido fácil. Es una modelo que busca abrirse paso en la industria y el pago retenido representa una necesidad real. Pero aun así, decidió no ceder.
"Hay algo más grande que el dinero no puede comprar y es la dignidad", dijo en su testimonio.



