La muerte de Nicholas Brandram, un banquero británico de 44 años, exmilitar y descendiente de la reina Victoria, ha vuelto a colocar bajo los reflectores uno de los casos policiales más desconcertantes de Londres: el del denominado "Putney Pusher".
Brandram fue encontrado sin respuesta en su vivienda de Chiswick, al oeste de Londres, la noche del martes 15 de septiembre. Policías y paramédicos acudieron al inmueble, pero fue declarado muerto en el lugar. La Policía Metropolitana informó que el fallecimiento es considerado "inesperado", aunque no existen indicios de circunstancias sospechosas, y señaló que se preparará un expediente para el forense.
Su nombre había permanecido vinculado durante los últimos meses a un inquietante episodio ocurrido nueve años atrás. Brandram fue detenido en junio de 2026 como parte de la investigación sobre un corredor que empujó a una mujer hacia la trayectoria de un autobús en el puente de Putney.
Sin embargo, existe un punto fundamental: Brandram nunca fue acusado formalmente por el ataque y el responsable que aparece en las imágenes de 2017 nunca ha sido identificado de manera definitiva.
Tras su muerte, su familia sostiene firmemente que era inocente y ha cuestionado públicamente la actuación de la Policía Metropolitana. El caso ahora también será examinado por el organismo independiente que supervisa la conducta policial en Inglaterra y Gales.
¿Qué fue el misterioso caso del "Putney Pusher"?
Todo comenzó en mayo de 2017 en Putney Bridge, uno de los puentes que atraviesan el río Támesis en Londres.
Las cámaras de seguridad captaron a una mujer caminando por la acera cuando un hombre que corría en dirección contraria extendió uno de sus brazos y la empujó hacia la carretera.
En ese preciso momento se aproximaba un autobús.
El conductor consiguió desviar el vehículo y evitar que la mujer fuera atropellada. La víctima, que entonces tenía 33 años, sufrió varias heridas.
Las imágenes fueron difundidas públicamente por la Policía Metropolitana y rápidamente se hicieron virales. El desconocido comenzó a ser denominado por la prensa británica como el "Putney Pusher", es decir, el "empujador de Putney".
El caso resultaba todavía más desconcertante porque aparentemente no existía una interacción previa entre la mujer y el corredor que explicara la agresión.
Según información recopilada por medios británicos, la mujer incluso volvió a encontrarse con el corredor cuando este regresó por el puente, pero él la ignoró.
Durante años nadie logró identificarlo
La Policía Metropolitana inició una extensa investigación y llegó a interrogar a decenas de personas.
Varios hombres fueron detenidos o investigados y posteriormente descartados. Sin conseguir identificar al responsable, las autoridades cerraron el caso en 2018.
Parecía que el misterio quedaría sin resolver. Pero ocho años después ocurrió un giro inesperado.
En abril de 2026, la policía recibió nueva información que llevó a los investigadores a revisar nuevamente las imágenes de las cámaras de seguridad y tomar declaraciones adicionales. Como consecuencia de esas diligencias, el caso fue reabierto. Las pesquisas terminaron conduciendo hasta Nicholas Brandram.
Nicholas Brandram fue detenido nueve años después
El 15 de junio de 2026, Brandram fue detenido bajo sospecha de intento de causar lesiones corporales graves en relación con el ataque ocurrido en Putney Bridge.
La policía explicó posteriormente que consideró que detenerlo, en lugar de realizar una entrevista voluntaria, era una medida "necesaria y proporcionada" para poder incautar dispositivos y efectuar otras búsquedas relacionadas con la investigación.
Después quedó en libertad mientras continuaban las pesquisas. Pero nunca fue acusado formalmente de haber empujado a la mujer.
Al momento de su muerte, la investigación seguía abierta y aún existían diligencias y análisis forenses pendientes, según la Policía Metropolitana.
Su familia asegura que era inocente
La muerte del banquero dio un nuevo giro a la historia.
Su familia rompió el silencio y aseguró que Brandram no era el hombre que aparece en las imágenes de Putney Bridge. También afirmó que él se quitó la vida después de meses sometido a una enorme presión por la investigación. Esta versión sobre las circunstancias de su muerte procede de sus familiares; oficialmente, la policía ha señalado que el fallecimiento no se considera sospechoso.
Sus hermanas han señalado varios elementos que, según ellas, debieron servir para descartarlo.
La familia afirma que Brandram entregó una muestra de ADN pocos días después de ser detenido y que incluso estaba dispuesto a pagar de su propio bolsillo para acelerar un análisis que consideraba importante para demostrar su inocencia. También asegura que se ofreció a participar en una rueda de reconocimiento.
Además, sus familiares sostienen que entregaron a los investigadores evidencia de correos electrónicos que situaría a Brandram trabajando en su oficina del West End de Londres cerca de la hora del ataque.
Esas afirmaciones corresponden a la familia y no equivalen a una determinación oficial de inocencia. La policía sostiene que al momento de su muerte todavía existían líneas de investigación y exámenes forenses pendientes.
¿Quién era Nicholas Brandram?
Más allá del caso que terminó colocando su nombre en los medios británicos, Brandram había desarrollado una carrera muy alejada de la atención pública.
Fue capitán de la Guardia Escocesa del Ejército británico y posteriormente dejó la vida militar para trabajar en el sector financiero. En los últimos años se desempeñaba en la banca privada de HSBC, atendiendo a clientes de grandes patrimonios.
También pertenecía a una familia con conexiones con la realeza europea.
Era nieto de la princesa Catalina de Grecia y Dinamarca —conocida posteriormente como Lady Katherine Brandram—, quien a su vez era bisnieta de la reina Victoria. Por esa rama familiar, Nicholas Brandram era tataranieto de la monarca británica.




