Hay series que continúan en el corazón (disculpen lo ultracursi), dentro del amplio espectro del mercado de la nostalgia en la televisión americana y que aún cautiva 30 años después. ER (Sala de urgencias), Tres por tres (Full House), Todo en familia (Family Matters), Salvado por la campana (Saved By The Bell) Los Años Maravillosos (The Wonder Years) se convirtieron en un super éxito masivo en aquella década de los 90. Beverly Hills 90210 fue un fenómeno mundial, al punto que sus estrellas no podían salir a ningún lado sin un pelotón de paparazzis que los siguiera desde sus casas hasta los lugares que salían a vacacionar.
Fueron los primeros actores que se convirtieron en priosioneros de su propio éxito masivo y como sucede, unos lo manejaron mejor que otros pero ellos fueron por mucho tiempo carne fresca para las revista y programas de televisión de corazón y amarillistas en EEUU.
La "Escuela al estilo Beverly Hills" como decía el doblaje que por cierto se puede activar en Netflix (si se quiere saborear aún más la nostalgia) empezó como una historia del cambio de escenario de una familia de Mineapolis a California. La serie navegaba en la incomidad de las distintas culturas cuyo escenario es la opulencia y los excesos. Los personajes atraviesan la juventud a una adultez artificial o acorde al escenario.
La premisa de una familia que se muda de Mineapolis a California fue un gancho narrativo para conocer la frivolidad del gran estado de la nación americana. California, que reúne a la industria del entretenimiento estadounidense, es una de esas ciudades de concreto cancerosas y de eterno verano donde la apariencia abunda mientras el figurado sentido de hogar se desmorona.
La imagen de éxito es lo que subsiste antes que la decencia y de alguna forma la serie quería humanizar o justificar esa artificialidad con personajes digamos, terrenales.
Las primeras tres temporadas mostraban esas calenturas propias de la edad y los enredos con cierta comicidad torpe pero nunca bajándonse del escalón dramático y febril. Ejemplo de eso fue la línea narrativa del noviazgo de Brenda y Dylan Mckay que nos tuvo al borde de la silla cada ocho días y durante tres temporadas. Los tres amigos Brandon, Dylan y Steve que a veces eran amigos y otras no tanto sobre todo porque Dylan y Steve se criticaban, uno por ser un niñato y el otro por ser un autodestructivo en potencia, mantenían una dinámica interesante solo porque Brandon era ese pegamento que los unían. Claro la autoridad moral que eran los padres Walsh que por tres 5 temporadas intentaron entender ese mundo de apariencias. Por algún tiempor fueron el freno de esa combustión sexual.
Sin embargo cuando se acabó la novedad el noviazgo de Brenda y Dylan y empieza una nueva entre Dylan y Kelly y el "numerito" de la traición empieza a fracturar la dinámica coral, algo que se hace más evidente en la cuarta temporada y esta es conjetura propia: el personaje de Brenda empieza a sobrar.
Cuando llega la graduación, empieza el verano y la llegada de los años de universidad la relación entre Kelly y Dylan pierden su encanto pero otras dinámicas empiezan a ser interesantes como la relación entre David y Donna que si bien se siente hasta inadecuada toma más fuerza en esta etapa. Y no olvidemos la estafa de la herencia de Dylan fue un novelón enorme de casi dos temporadas.
Para cuando llega Tiffani Amber Thiessen a la serie el tono es ya un hecho. Se convierte en una telenovela sexual con ciertos aires de realidad. Las líneas narrativas se vuelven sosas y predecibles. Para el final de la quinta temporada se deshacen de los papás de Brandon porque ya no tienen razón de ser. Recuerdo que ése fue el último capítulo que transmitió la televisión nacional, es decir canal 3, y creo que hicieron bien, porque la serie había perdido su encanto. Canal 13 retomó la serie como 10 años después.
El acierto de 90210
En un principio se abrió la puerta a distintos temas que enfrentaba esa generación X; desde el abuso de drogas, la disfuncionalidad de las familias, la crisis de la fama, el abuso de los privilegios, la honestidad académica, la virginidad y el suicidio, etc. Se agradece que los arcos de los protagonistas intentaron hacer un tránsito más o menos profundo sin dejar a un lado el glamour del lugar. Aunque ahora se ve soso y propio de la serie noventera la temática es digna de revisar.
Si bien 90210 se mantuvo interesante hasta al menos la quinta temporada, las otras cinco temporadas restantes no ofrecieron alguna trama que valga la pena examinar. Personajes entraban y salían y otros que no tenían un apelativo; parecían fotocopias de antiguos personajes propios de la serie o de otras novelas como Melrose Place que también fue producida por Aaron Spelling (padre de Tori Spelling), señor de señores de las series de la clase acomodada de Los Ángeles. La salida de Luke Perry afectó mucho a la serie, no digamos la de Jason Presley pero Perry retomó su papel de Dylan y aunque ya venía todo a menos la serie sobrevivió.
Netflix al rescate
La cadena FOX siguió con la serie hasta su fin en el año 2000. El último capítulo cuya narrativa olvidé y que sí vi una vez, claro saltándome 4 temporadas, fue para decir adiós otra vez.
Sin embargo Netflix la trae, con el fin de revivir nostalgia y desempacar suspiros. Al verla con otros ojos podemos decir que es entretenida. Algo tienen esas series de los 90 que mantienen ese nervio que alborota viejas vivencias.
Recuerdo que hicieron un relanzamiento de 90210 que fue un fracaso pero no era raro que las televisoras hicieran ese tipo de trastadas.
Es bueno ver a los protagonistas en las redes sociales. Jenny Garth acaba de sacar un libro titulado como una de las frases insignes en el duelo entre Brandon y Dylan que le dieron un ultimatum a Kelly para que escogiera entre ambos: "Me escojo a mí", que es número 1 en ventas del NY Times. Gabriel Carteris es activista e intelectual, Brian Austin Green usa sus redes sociales para contar lo que le sucede a diario. Ian Ziering y Jason Presley, hombres de familia que publican fotos del diario vivir. Casi todos siguen actuando. Se lamentan los fallecimientos de Shannen Doherty a causa de un cáncer de mama en 2024 y Luke Perry que fue víctima de un derrame cerebral masivo en el 2019 y no olvidar al viejo Nat, Joe E. Tata quién falleció por complicaciones de Alzheimer en 2022.
El código postal más famoso de EEUU revive y trae los 90 de un balazo y Netflix espera que la revivas en cada capítulo. Si quieres ver cómo era aquella década pues mírala y disfrútala.




