La tensión en el Golfo Pérsico aumentó este sábado luego de que Irán lanzara una nueva ofensiva con misiles balísticos contra Kuwait y Bahréin, apenas horas después de que Estados Unidos realizara ataques contra instalaciones militares iraníes.
Según informó el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM), las fuerzas iraníes dispararon siete misiles hacia ambos países. Las evaluaciones preliminares indican que seis de ellos fueron interceptados por los sistemas de defensa, mientras que el séptimo no logró alcanzar su objetivo. Hasta el momento, Washington aseguró que no se reportan militares estadounidenses heridos ni daños en sus bases de la región.
La escalada se produjo después de que fuerzas estadounidenses derribaran cuatro drones iraníes que, según el CENTCOM, representaban una amenaza para la navegación en el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el transporte mundial de petróleo. Como respuesta preventiva, Estados Unidos atacó estaciones de radar de vigilancia costera ubicadas en Goruk y en la isla iraní de Qeshm.
Tras estos hechos, los Guardianes de la Revolución de Irán afirmaron que el lanzamiento de misiles estaba dirigido contra lo que calificaron como "bases enemigas".
Denuncian violación de su soberanía
En Bahréin, las autoridades confirmaron la interceptación de los proyectiles y denunciaron la acción como una violación de su soberanía. En la capital, Manama, donde se encuentra la Quinta Flota de Estados Unidos, se activaron las sirenas de alerta aérea y se reportaron varias explosiones.
Por su parte, en Kuwait también se registraron detonaciones cerca del aeropuerto internacional. Aunque las autoridades de ambos países informaron que no hubo víctimas inmediatas, el incidente ha generado preocupación entre la población.
El intercambio de ataques ocurre en medio de una frágil tregua entre Washington y Teherán, vigente desde abril, y vuelve a poner en riesgo la estabilidad de una región clave para el suministro energético mundial.




