Las fuerzas de seguridad confirmaron en las últimas horas que se concretó el rescate de un guardabosques que permanecía retenido por un grupo de personas que usurpan áreas de la reserva natural de Laguna Lachuá, en el departamento de Alta Verapaz.
Según la información compartida por la Policía Nacional Civil (PNC), Marlon Gamadiel Tzub Caal, de 22 años, había sido privado de su libertad desde el pasado viernes 24 de julio, por lo que desde ese momento se iniciaron las acciones correspondientes en seguimiento del caso.
"La coordinada intervención de la PNC permitió rescatar sana y salva a esta persona. Gracias al diálogo y la negociación, el proceso se desarrolló de manera exitosa, sin que se registraran ciudadanos o policías heridos", confirmó la institución.
Agregó que quienes lo mantenían retenido pertenecen a un grupo que presuntamente pretende apropiarse de esta área protegida.
Riesgos para protectores ambientales
Los guardaparques enfrentan situaciones de riesgo al proteger áreas fundamentales para la biodiversidad del país. El tema fue abordado este lunes en el programa A Primera Hora, de Emisoras Unidas, donde el ecologista Maco Cerezo, fundador de Fundaeco, señaló la importancia de ver estas áreas protegidas como un patrimonio nacional y recordó que estos trabajadores han llegado incluso a enfrentar disparos, madereros armados, cazadores y otros grupos con intereses en la zona.
Cerezo explicó que en muchos casos estos no son nuevos invasores, sino comunidades que llevan hasta 17 años en sectores al sur del parque y reclaman derechos históricos sobre la tierra. Gran parte del reto estatal es evitar conflictos y buscar acuerdos de reubicación de manera pacífica y respetuosa, principalmente cuando se trata de espacios considerados zonas núcleo, es decir, la parte central y más sensible de las áreas protegidas.
En Guatemala, cada área protegida presenta retos distintos. Muchas han sido ocupadas desde hace años y en algunas no existe un inventario actualizado de los ocupantes. Los especialistas recomiendan que las zonas núcleo permanezcan intactas, mientras que en las áreas aledañas se puedan buscar acuerdos comunitarios que promuevan la conservación con la participación de los propios habitantes.
Cerezo subrayó que muchos ocupantes reclaman derechos históricos legítimos, especialmente cuando la creación de las áreas protegidas ocurrió después de que ya vivían ahí. Sin embargo, advirtió sobre grupos recientes que intentan aprovecharse de la situación, manipulados por intereses más poderosos que buscan adueñarse de la tierra una vez que los ocupantes originales son desplazados.
El ecologista remarcó la necesidad de que el Estado fortalezca alianzas con comunidades, municipalidades y sociedad civil, además de transferir más recursos al manejo de estos espacios naturales. Solo así se logrará proteger de verdad el patrimonio ecológico que representan las áreas protegidas y evitar que se conviertan en "joyas de la corona" desatendidas.




