El rey Harald V de Noruega falleció este viernes a los 89 años en el Rikshospitalet de Oslo, donde permanecía ingresado desde el 17 de agosto.
La Casa Real noruega confirmó la triste noticia a primera hora de la mañana, sumiendo al país en un profundo luto por el monarca que reinó durante más de tres décadas.
El deceso se produjo a las 06:35 horas, tras un deterioro significativo de su salud que había mantenido en vilo a la nación.
Desde su ingreso por una retención de líquidos, su estado se complicó con una infección bacteriana en la sangre y la anemia hemolítica que padecía.
Tras el anuncio, el Palacio Real de Oslo se llenó espontáneamente de ramos de flores y de ciudadanos conmovidos que se acercaron para rendir homenaje a su soberano.
La preocupación por la salud del rey Harald V había escalado en los últimos días. Inicialmente, su evolución tras el tratamiento con antibióticos generó un cauto optimismo, y el 24 de agosto la Casa Real informó que su estado era estable.
Sin embargo, en un giro de los acontecimientos, el jueves se comunicó que la situación del monarca había pasado a ser "muy grave", anticipando el fatal desenlace que se confirmó este viernes.
Una vida de servicio y unidad
En el trono desde 1991, el rey Harald V fue el monarca reinante de mayor edad en Europa hasta su fallecimiento.
A pesar de los crecientes problemas de salud en sus últimos años, el soberano se negó rotundamente a abdicar, manteniendo su compromiso con la Corona y el pueblo noruego. Su figura fue un pilar de estabilidad y unidad en momentos cruciales para la nación.
Uno de los episodios más recordados de su reinado fue su liderazgo tras los atentados terroristas del 22 de julio de 2011, la peor masacre en Noruega desde la Segunda Guerra Mundial.
En aquel entonces, el rey Harald V transmitió un mensaje de esperanza y fortaleza, declarando: "Creo firmemente que la libertad es más fuerte que el miedo. Creo firmemente en una democracia y una sociedad noruega abiertas".
Además, el monarca se destacó por abrazar los valores progresistas de su país. En un discurso con motivo de sus 25 años en el trono en 2016, el rey Harald V pronunció palabras que resonaron profundamente en la sociedad:
"Los noruegos son chicas que aman a chicas, chicos que aman a chicos y chicas y chicos que se aman entre sí", y añadió: "Los noruegos creen en Dios, Alá, el Universo y en nada". Estas declaraciones reflejaron su visión de una Noruega inclusiva y diversa.




