El portaviones de propulsión nuclear USS Nimitz realizará este año maniobras militares con las armadas de diez países diferentes como parte de su despliegue este año en mares de Norteamérica, Centroamérica y Suramérica.
El USS Nimitz y su grupo de ataque realizarán ejercicios con las Fuerzas Navales de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Perú, México, El Salvador, Guatemala y Uruguay, según informó el Comando Sur estadounidense.
Los buques circunnavegarán América como parte de su despliegue Southern Seas 2026 y realizarán escalas en puertos de Brasil, Chile, Panamá y Jamaica.
Southern Seas 2026 supone la decimoprimera edición de estos ejercicios en la región desde 2007.
El grupo de ataque del USS Nimitz, que incorpora al destructor de la clase Arleigh Burke USS Gridley, está integrado por el Ala Aérea Embarcada 17 y el Escuadrón de Destructores 9.
Estas baterías incluyen cazas F-18 y EA-18G (la versión del F-18 adaptado para guerra electrónica), helicópteros polivalentes MH-60 y aviones C-2 de apoyo logístico.
Acerca del portaviones
El portaviones de propulsión nuclear USS Nimitz es una de las embarcaciones más emblemáticas y poderosas de la Armada de Estados Unidos. Botado en 1972, este buque lidera la clase Nimitz y está diseñado para operar durante largos periodos sin necesidad de reabastecimiento de combustible gracias a sus reactores nucleares. Con una eslora de más de 330 metros, puede transportar y desplegar decenas de aeronaves, incluyendo cazas, helicópteros y aviones de apoyo, lo que le permite ejecutar misiones de defensa, ataque y control marítimo en distintos escenarios alrededor del mundo.
A lo largo de su historia, el USS Nimitz ha participado en numerosas operaciones y despliegues estratégicos, consolidándose como una pieza clave en la proyección de poder naval de Estados Unidos. Su grupo de ataque, que incluye destructores, cruceros y submarinos, amplía significativamente su capacidad operativa, permitiéndole realizar desde ejercicios conjuntos con aliados hasta misiones de seguridad internacional y respuesta ante crisis. Su tecnología avanzada y su versatilidad lo convierten en uno de los activos más importantes dentro de la flota estadounidense.
La participación de Guatemala en estos ejercicios representa una oportunidad para fortalecer la cooperación en materia de seguridad marítima, así como para mejorar las capacidades operativas e interoperabilidad de sus fuerzas navales con aliados de la región y de Estados Unidos. Este tipo de entrenamientos conjuntos suele centrarse en operaciones de patrullaje, asistencia humanitaria, respuesta a desastres y combate a amenazas transnacionales como el narcotráfico y la pesca ilegal.



