Un video que circula en redes sociales ha generado preocupación al mostrar el momento en que un motorista realiza una peligrosa e ilegal maniobra que por poco termina en tragedia. Este hecho se registró en el casco urbano de Granados, Baja Verapaz, cerca de la iglesia católica del municipio.
En las imágenes se observa cómo el conductor se desplaza a excesiva velocidad antes de levantar la motocicleta en una sola rueda —haciendo un "caballito"— y avanzar varios metros sin control. Segundos después, pierde el equilibrio, se desestabiliza y termina estrellándose violentamente contra un portón de lámina, el cual queda severamente dañado tras el impacto.
El motorista queda tendido sobre el suelo, visiblemente adolorido, mientras que la motocicleta presenta daños considerables en su estructura, según se aprecia en el clip.
De acuerdo con medios locales, el conductor sería menor de edad y habría sufrido múltiples golpes. A raíz de este hecho, autoridades de la localidad hicieron un llamado a los padres de familia para supervisar y regular el uso de motocicletas por parte de sus hijos, con el fin de prevenir este tipo de incidentes.
Impacto de los accidentes de motoristas en Guatemala
Los accidentes viales, especialmente aquellos que involucran motociclistas, continúan generando consecuencias alarmantes en Guatemala, tanto en términos de salud pública como en el ámbito económico.
El ministro de Salud, Joaquín Barnoya, ha advertido que hasta un 80 % del presupuesto anual del Hospital Roosevelt se destina al tratamiento de víctimas de accidentes de tránsito, en su mayoría motociclistas.
El funcionario explicó que el crecimiento acelerado del parque vehicular, particularmente de motocicletas, ha incidido en que Guatemala figure entre los diez países del continente con mayor mortalidad por accidentes viales. Aunque la tasa de incidentes no sea la más alta, la gravedad de los mismos y sus secuelas representan un serio problema para el sistema de salud.
Barnoya detalló que los gastos hospitalarios por estos hechos pueden alcanzar los 350 millones de quetzales anuales solo en casos de traumas craneoencefálicos. Estos tratamientos incluyen cirugías, hospitalización en unidades de cuidados intensivos —donde una cama puede costar hasta 200 mil quetzales por 15 días—, así como largos procesos de rehabilitación y atención de secuelas permanentes.
La mayoría de las víctimas son hombres en edad productiva, entre 25 y 45 años, lo que agrava el impacto social y económico debido a la pérdida de fuerza laboral y las discapacidades derivadas de los accidentes.



