El juicio contra Lindsay Clancy, la madre de Massachusetts que mató a sus tres hijos pequeños en enero de 2023, volvió a colocarse en el centro de la atención pública después de que cientos de personas se congregaran frente al Tribunal Superior de Plymouth para mostrarle su apoyo.
Cerca de 300 mujeres, acompañadas por algunos hombres, llegaron el jueves 20 de agosto vestidas principalmente de rosa y portando mensajes como "She Needed Help" ("Ella necesitaba ayuda"), "Believe" ("Crean") y "Peace for Lindsay" ("Paz para Lindsay").
Durante más de una hora permanecieron en silencio en las inmediaciones del tribunal. Posteriormente formaron un círculo para rezar y levantaron las manos formando corazones. La movilización buscaba respaldar a Clancy, pero también llamar la atención sobre lo que los participantes consideran fallas en la atención de los trastornos mentales relacionados con el embarazo y el posparto.
La concentración también ha provocado controversia debido a la gravedad de los hechos por los que Clancy está siendo juzgada: las víctimas fueron sus propios hijos, Cora, de 5 años; Dawson, de 3; y Callan, de apenas 8 meses.
¿Quién es Lindsay Clancy?
Lindsay Clancy era enfermera de parto y alumbramiento en el Massachusetts General Hospital y vivía junto a su entonces esposo, Patrick Clancy, y sus tres hijos en Duxbury, una localidad situada al sureste de Boston.
Antes de la tragedia, personas cercanas a la familia la describían como una madre dedicada. Durante el juicio, Elaine Rossi, quien trabajó como niñera de la familia, llegó a describirla como una "madre maravillosa".
Sin embargo, durante los meses anteriores a la muerte de los niños, su salud mental comenzó a deteriorarse. De acuerdo con testimonios presentados durante el proceso, Clancy manifestó pensamientos suicidas, miedo de hacer daño a sus hijos y cambios importantes en su comportamiento. Su familia también declaró que estos problemas se hicieron especialmente evidentes hacia finales de 2022.
Su defensa sostiene que buscó ayuda en numerosas ocasiones. Acudió a servicios médicos, llamó a líneas de crisis y llegó a internarse voluntariamente en un hospital psiquiátrico. Apenas semanas antes de las muertes había recibido tratamiento especializado.
¿Qué hizo Lindsay Clancy con sus tres hijos?
La tragedia ocurrió el 24 de enero de 2023 en la vivienda familiar de Duxbury.
Esa noche, Patrick Clancy salió de casa para recoger comida y un medicamento. Durante su ausencia, Lindsay se quedó sola con Cora, Dawson y Callan.
Clancy estranguló a los tres niños utilizando bandas de ejercicio, un hecho que actualmente no está en disputa durante el juicio. Después saltó desde una ventana del segundo piso de la vivienda en un intento de quitarse la vida. Sobrevivió, pero las lesiones sufridas la dejaron paralizada de la cintura hacia abajo.
Cuando Patrick regresó, encontró a Lindsay gravemente herida afuera de la vivienda. Después entró a buscar a sus hijos y los encontró inconscientes en el sótano. Cora y Dawson fueron declarados muertos esa noche, mientras que Callan murió posteriormente en un hospital.
Fiscalía y defensa coinciden en un hecho, pero discrepan sobre la responsabilidad
Una particularidad del proceso es que la defensa no sostiene que otra persona haya causado las muertes. Clancy admite haber matado a sus hijos.
La pregunta fundamental que debe resolver el jurado es otra: ¿era penalmente responsable de sus actos en ese momento?
La defensa, encabezada por el abogado Kevin Reddington, sostiene que Clancy padecía una grave enfermedad mental y que atravesaba una psicosis posparto que alteró su percepción de la realidad. Bajo esa teoría, buscan que sea declarada no responsable penalmente por razones de salud mental.
La Fiscalía presenta una interpretación completamente diferente. Los fiscales reconocen que Clancy atravesaba problemas psiquiátricos, pero argumentan que eso no significa que fuera incapaz de comprender sus acciones.
Para la acusación, existen elementos que apuntan a planificación. Entre ellos, el hecho de que Patrick saliera de la vivienda para realizar encargos, dejando a Clancy sola con los niños. Los fiscales sostienen que actuó deliberadamente y que debe responder penalmente por las tres muertes.
La declaración sobre una misteriosa "voz"
Uno de los elementos más controvertidos del juicio está relacionado con lo que Clancy habría experimentado mentalmente antes de los hechos.
Patrick declaró que, durante una conversación posterior, Lindsay le habló de una voz que supuestamente le había indicado que era su "última oportunidad", un elemento utilizado por la defensa para respaldar la hipótesis de un episodio psicótico.
La capellana Sheila Cavanaugh, quien visitó a Clancy más de 200 veces durante su hospitalización, también declaró que la acusada le habló de haber escuchado una voz que le daba instrucciones relacionadas con la seguridad de su familia.
Cavanaugh recordó además que, cuando Clancy despertó hospitalizada, aparentemente creía que sus hijos estaban a salvo. La Fiscalía cuestionó por qué algunos de esos relatos no figuraban en determinados registros médicos.
¿Qué es la psicosis posparto?
La psicosis posparto se ha convertido prácticamente en otro protagonista del proceso judicial.
Se trata de una enfermedad psiquiátrica grave y poco frecuente que puede provocar una pérdida de contacto con la realidad. Entre sus síntomas pueden aparecer alucinaciones, delirios, paranoia, pensamiento desorganizado, alteraciones extremas del estado de ánimo, insomnio, irritabilidad y agitación.
No debe confundirse con la depresión posparto ni con los llamados "baby blues". La psicosis posparto es considerablemente menos frecuente y constituye una emergencia médica. Se estima que afecta aproximadamente a una o dos mujeres por cada mil después de dar a luz.
Precisamente este diagnóstico está en el centro de la batalla judicial: los abogados de Clancy intentan demostrar que su estado mental era tan grave que no podía ser considerada penalmente responsable.
Mujeres de rosa: la manifestación que abrió otro debate
La concentración frente al tribunal dejó imágenes inusuales para un proceso por triple asesinato.
Los manifestantes no solo expresaron solidaridad con Clancy, sino que plantearon que su historia debe utilizarse para exigir cambios en la atención de la salud mental materna.
Algunas participantes aseguraron que su presencia no buscaba minimizar las muertes de Cora, Dawson y Callan, sino denunciar lo que consideran un sistema que no respondió adecuadamente pese a que Clancy había buscado asistencia antes de la tragedia. La protesta incluso contó con banderas de diferentes países, reflejo de la atención internacional que ha generado el proceso.
El caso, sin embargo, plantea una discusión especialmente compleja: cómo hablar de una posible enfermedad mental grave sin borrar a las tres víctimas ni anticipar una conclusión que corresponde al jurado.
Clancy se ha declarado no culpable y enfrenta cargos de asesinato por las muertes de sus tres hijos. Si el jurado acepta la postura de la Fiscalía y es declarada culpable de asesinato en primer grado, podría recibir cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional.
Si, por el contrario, se determina que no era penalmente responsable debido a su estado mental, el resultado podría implicar su internamiento en una institución psiquiátrica.
El juicio continúa avanzando. Este viernes 21 de agosto, la defensa terminó de presentar su caso después de varios días de testimonios centrados principalmente en el estado mental de Clancy antes y después de las muertes.
Más de tres años después de la tragedia, la pregunta que deberá responder el jurado no es quién mató a Cora, Dawson y Callan. Ese hecho está establecido. El punto decisivo será determinar cuál era el estado mental de Lindsay Clancy aquella noche y si, conforme a la ley de Massachusetts, debe ser considerada criminalmente responsable de haber acabado con la vida de sus tres hijos.




