El bed rotting se ha convertido en una de las tendencias de bienestar que más llama la atención en redes sociales, especialmente entre la Generación Z. El término, que literalmente puede traducirse como "pudrirse en la cama", describe la práctica de permanecer durante largos periodos acostado, incluso durante todo un día.
Lo anterior, mientras se ven series, se revisan redes sociales, se juega, se come o simplemente se evita cualquier actividad. La tendencia comenzó a ganar popularidad en TikTok como una especie de respuesta al cansancio provocado por las obligaciones diarias, la presión por ser productivo y el denominado burnout.
Para algunas personas, quedarse en cama representa una oportunidad para desconectarse y recuperar energía. De hecho, una encuesta de la American Academy of Sleep Medicine encontró que 24% de los jóvenes de entre 18 y 24 años afirmó haber practicado bed rotting.
Entre la Generación Z, más de la mitad también aseguró haber probado al menos una tendencia relacionada con el sueño difundida en redes sociales. Cabe destacar que, el atractivo del bed rotting está relacionado con la necesidad de descansar sin sentir culpa.
Más de la nueva tendencia de la Generación Z
Especialistas de Ohio State University señalan que tomar un periodo ocasional para relajarse puede ayudar a recuperar energía, especialmente después de etapas de estrés o agotamiento. El problema aparece cuando descansar deja de ser algo ocasional y comienza a convertirse en la principal manera de afrontar las responsabilidades, el estrés o las emociones negativas.
Los expertos recomiendan asociar la cama principalmente con dormir, ya que permanecer despierto durante horas viendo el teléfono o consumiendo contenido puede dificultar posteriormente conciliar el sueño.
Además, la falta prolongada de movimiento puede contribuir a la rigidez corporal, menor energía y una rutina cada vez más sedentaria. En el ámbito emocional también existen señales de alerta. Psicólogos advierten que el aislamiento y la inactividad pueden alimentar un círculo en el que un estado de ánimo bajo provoca menos actividad y, a su vez, la falta de actividad puede empeorar ese estado emocional.




