El calentamiento global está intensificando los fenómenos climáticos en todo el planeta, provocando veranos más severos, inviernos más crudos y huracanes cada vez más violentos. En este contexto, expertos advierten sobre el posible retorno de eventos extremos como El Niño, que en sus versiones más intensas ha sido denominado de forma coloquial como "Niño Godzilla".
El término hace referencia al episodio ocurrido entre 2015 y 2016, considerado uno de los más fuertes registrados dentro del fenómeno El Niño-Oscilación del Sur (ENOS). Durante ese período, las temperaturas del océano Pacífico superaron entre 2.5 y 3 grados centígrados por encima del promedio, una anomalía de gran magnitud que llevó al oceanógrafo Bill Patzert a acuñar el apodo inspirado en el icónico monstruo japonés.
De acuerdo con la investigadora María Luisa Machain Castillo, del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología de la Universidad Nacional Autónoma de México, este tipo de eventos destaca no solo por el aumento inusual de temperatura, sino por su capacidad de alterar la circulación atmosférica global, conocida como la Célula de Walker, generando impactos simultáneos en distintos continentes.
Las proyecciones actuales apuntan a que un evento de gran intensidad podría afectar con fuerza a Chile a partir de agosto de 2026 y extenderse durante la primavera de 2027. La meteoróloga Michelle Adam ha advertido sobre condiciones extremas, con lluvias intensas en cortos periodos, fuertes vientos y cambios bruscos de temperatura.
El Niño "Godzilla" y su posible impacto en Centroamérica
En el caso de Centroamérica, región donde se ubica Guatemala, los efectos suelen ser distintos. Históricamente, estos eventos se asocian con una disminución de las lluvias y períodos prolongados de sequía, especialmente durante la temporada lluviosa, lo que impacta directamente en la agricultura y el acceso al agua.
En otras regiones del mundo, los efectos también son severos: lluvias torrenciales e inundaciones en países como Perú y Ecuador; sequías e incendios en Australia e Indonesia; inviernos más húmedos en el sur de Norteamérica y el blanqueamiento masivo de corales en los océanos debido al aumento de la temperatura del agua.
Aunque no todos los eventos alcanzan la intensidad del llamado "Godzilla", los especialistas coinciden en que el cambio climático está aumentando la probabilidad de fenómenos extremos, lo que mantiene en alerta a diversas regiones del mundo.



