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Analistas: La ciudadanía ya no se traga eso de que las elecciones son un cambio

Más de 8.7 millones de guatemaltecos se preparan para participar en las elecciones generales programadas para el 16 de junio.

Estamos a 23 días de que se lleven a cabo las elecciones en Guatemala y la población se enfrenta a un panorama incierto en el que, a estas alturas, no están definidas las candidaturas presidenciales, hay una marcada violencia y los partidos políticos se ven debilitados.

Los más de 8.7 milloes de guatemaltecos se preparan para elegir el 16 de junio a un presidente, un vicepresidente, 160 integrantes del Congreso de la República, 20 diputados al Parlamento Centroamericano (Parlacén) y a 340 corporaciones municipales.

El programa A Primera Hora invitó a los analistas políticos Renzo Rosal y Claudia Villagrán, quienes coincidieron en esos detalles y agregaron que ahora también hay señalamientos entre candidatos y recomendaron a la comunidad que se informe a través de fuentes oficiales para evitar la desinformación.

Renzo Rosal resume su participación en los siguientes puntos:

Sus temores

Primero: El marcado escepticismo que se traduce en que no tenemos claridad, hay muchas nebulosas. Es una ficha lanzada al aire. La gran pregunta es ¿por quién votar? Eso tiene complicaciones para el panorama.

Segundo: La violencia contra los órganos electorales temporales. Recientemente fue asesinado el presidente de la Junta Electoral Municipal de Jutiapa; las amenazas que hay en ese departamento y en otros; en Alta Verapaz, por ejemplo, es un preámbulo que preocupa. Ya no hablamos solo de enfrentamientos entre candidatos.

Tercero: Se ha incrementado el tipo de señalamientos contra candidatos, pero la institucionalidad electoral está en silencio y deja pasar mucho.

No hay la ilusión de antaño

Siempre ha habido un hálito de esperanza. Las elecciones representan una gradita en positivo. Las elecciones del 2015 se dieron con cierta dosis de positivismo, pero este 2019 nos indica que la ciudadanía ya no se traga que las elecciones representan un cambio.

Eso genera escepticismo e incredulidad para quienes están participando. La ciudadanía lo percibe de forma distinta. Otra dosis es el miedo, vía las amenazas directas, las agresiones, las formas veladas a través de las redes sociales, la violencia sicológica emocional.

¿Cómo calificar este proceso?

Este es un evento tremendamente intimidatorio, con una enorme encrucijada. Podemos adelantar las implicaciones de retroceso para el país. El elemento fundamental es que es un evento amenazante, versus con algún vestigio esperanzador del 2015, que ahora no se tiene para nada.

La democracia electoral se nos está viniendo en grandes pedazos, y viene un ritmo político, de lo que eso implica.

La mitad de los partidos que participan en el proceso electoral son reproductores y amplificadores de las lógicas del pasado. Es un presente que tiene una expresión para adelante, cuando vemos a ciertos candidatos a diputados distritales… es un asunto concreto.

El 2015 fue un capítulo que no completamos

Se quedó en sus inicios al no cerrar un proceso, al quedarnos con la parte emocional, que con las movilizaciones el cambio político iba a darse, nos quedamos en ilusión.

El evento electoral se quedó metido en ese momento de crisis. Ahora estamos viendo la reproducción de factores de esa época, sino que se han incrementado. Estamos en la ruta de un desfiladero, sabiendo que hay un conjunto de amenazas que se han potenciado.

No solo hablamos de exmilitares, sino de estructuras criminales, narco o lo que sea. Vienen repotenciadas, vigorosas y con muchos pactos territoriales, local municipal territorial, nacional. Los partidos los candidatos, listados y la lógica del proceso están plagados de este tipo de acciones.

Lo peligroso no es como llegamos a las elecciones, sino las implicaciones que eso representa. Que va a pasar de enero en adelante.

Claudia Villagrán plantea sus temores durante el proceso electoral

Primero: La violencia. Vemos asesinatos e intentos de asesinatos. Es un tema en el que no hemos visto nada, si sigue escalando habría mayores problemas. Si a algunos no les gustan los resultados podríamos tener quema de urnas o movimientos grupales para cuestionarlos.

Segundo: Que no lleguemos con certeza de quiénes son los candidatos. Dos semanas antes deben estar las boletas puestas en caja. Que haya sorpresas.

Amenazas de exmilitares, ¿qué espera el guatemalteco?

Muchos electores están presentando denuncias en las redes sociales, pero formalizar denuncias de estos hechos de forma preventiva ante el TSE, PNC o MP, es una manera para tomar medidas para evitar una escalada violenta.

Lo otro es informarse. Usar fuentes oficiales porque hay muchos rumores que se tiran como globitos y que pueden confundir al ciudadano y tener claridad de cuáles son sus derechos.

La diferencia entre el 2015 y el 2019

En 2015 teníamos instituciones que lideraban el proceso. MP más fortalecido, TSE se apostaba mucho, de que podía garantizar los resultados. Los partidos estaban más cautos en tanto lo que podrían presentar.

En este momento, los cuatro años que hemos vivido han sido complejos, llenos de momentos políticos complicados, el resultado es una institucionalidad puesta en duda.

Es un proceso totalmente judicializado, donde las cortes están rebasadas demandas, un MP que actúa muy lentamente o resuelve muy lentamente.

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