Nota de EU89.7
El panorama cambia con los nuevos datos del censo nacional

‘La bomba demográfica’ ya no va a ocurrir en Guatemala. La población máxima que va a alcanzar Guatemala podría ser de 30 millones.

Jorge Benavides, investigador asociado del área de desarrollo social de Fundesa y Director Ejecutivo del Consejo Privado de Competitividad (CPC), y Juan Pablo Pira, director del centro de estudios de opinión pública, de la Asociación de Investigaciones y Estudios Sociales (Asíes), coinciden en que el Censo 2018 presentado por el Instituto Nacional de Estadística (INE) es revelador.

Hará que el guatemalteco piense que el país es más urbano, que se generan más políticas públicas de beneficio social y que se reconfigure la distribución de servicios como la educación, la salud, la seguridad y la infraestructura.

Censo 2018

El martes fue presentado el XII Censo de Población y VII de Vivienda en Guatemala, según el cual en el país hay 14 millones 901 mil 286 habitantes: 7 millones 223 mil 096 hombres y 7 millones 678 mil 190 mujeres, en tanto que la tasa de crecimiento inter-censal, de 2002 a 2018, es del 1.8 por ciento.

El informe señala, además que el 44.4 por ciento de los hogares del país no tiene sanitario y el 41.1 por ciento carece de agua potable; que el 70.5 por ciento tiene televisión, el 65.3 radio, el 54.5 servicio de cable, el 21.3 computadora y el 17.3 servicio de internet.

Guiomar Bay, experta del Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografía (Celade) y de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), opina que el censo en el país fue realizado dentro de estándares establecidos y que en adelante habrá que hacer un análisis para ver cuántas personas no fueron censadas.

Por su parte, Fredy Gómez, subgerente del INE, dijo que en el evento se invirtieron alrededor de Q350 millones y que el resultado abre las puertas a nuevas investigaciones.

Jorge Benavides y Juan Pablo Pira hacen un análisis de esos resultados y de los procedimientos utilizados para efectuar el censo, el programa A Primera Hora.

Jorge Benavides

  • ¿Por qué tantas dudas por el resultado?

Parte de la duda no recae solo en la publicación o en la identidad que presenta la publicación, sino que influenciada por la reputación del Gobierno, porque los índices de popularidad que tiene no son suficientes para respaldar el Censo.

A partir de las cifras, las criticas iban a estar en abundancia, pero hay que destacar el trabajo de las personas que participaron en el censo de resolver dudas. No es lo mismo hablar de dudas, a que hayan sido respecto de la proyección de población y de la cifra del Renap que es de 4 millones de habitantes.

  • Políticas públicas

Lo más importante de un censo es que permite hacer política pública. No solo saber cuántos somos, sino cómo estamos y dónde vivimos. Cuántas personas residen, qué tienen y qué hacen.

Respecto de los registros administrativos, la cifra es la población censada; es decir, cuántas personas estaban en su casa cuando se hizo el censo. Con la proyección la cifra tendrá una expansión. Probablemente sean 1.8 millones más. Eso permitirá hacer otras tendencias.

  • Sobre migraciones

Las proyecciones a partir de un censo están basadas en la tasa de natalidad, la tasa de mortalidad y la tasa de migraciones. Hasta que no haya otra cifra oficial, esos datos se mantienen.

En 2004 teníamos una tasa de cero migración y no se podía hablar de otro porcentaje hasta que no hubiera otra cifra. En 2012 hubo un dato y ahora deberá cambiar esa cifra con el censo de 2018.

Todo censo es el origen de una revisión atrás de cifras proyectadas y un ajuste entre períodos censales. Ojalá esta vez  no sean otros 16 años más.

Cuando en 2002… 2004, se hacen los supuestos. Los supuestos de población migrante eran cero. Era una Guatemala muy distinta. Cuando metodológicamente se reconoce esa cifra no puede cambiarse hasta que hay una nueva cifra oficial.

Cuando en realidad hay una cifra que llama la atención, aprehensiones en frontera, en 2018 eran 332 mil aprehendidos guatemaltecos en la frontera, en 2009 eran 15 mil. Ahora son 30  % de aprehensiones. Esto cambiaría cualquier estimación de población. Entre lo que creíamos que éramos y lo que dice el censo que somos.

  • El bono demográfico

Un dato que nos debería llevar a la reflexión es el bono demográfico. Ahora resulta que somos más urbanos que rurales, y eso tiene que ver con la tasa de natalidad y la tasa de fecundidad. Hay menos hijos por persona. Nuestro promedio de edad, ahora es de 26 años. Antes era de entre 22 y 24 años.

Además, vemos un proceso de mestizaje. Ya no somos mayoría indígena, por autodeterminación. Ninguno es mayoría, todos somos minorías grandes. Hay que ver cómo los tres fenómenos van cambiar el panorama de Guatemala.

  • Etapa post censal

El censo no ha terminado, estamos en una etapa post censal. Probablemente hay una comunicación no adecuada en la forma que se dieron a conocer los datos. Probablemente a finales del año sabremos cuántos somos y eso permitirá saber cómo hacer la distribución de recursos para proveer servicios de educación, salud, seguridad y de infraestructura.

Lo más importante no es cuánto somos, sino dónde estamos. Eso es más interesante. Hay ciertos patrones que cambiaron: donde están los guatemaltecos y cuáles son los municipios más poblados. Ahora hay áreas más grandes de conurbación. Para la prestación de servicios eso es muy importante.

Lo que nos debe llevar un censo es a hacer una reflexión: ¿Son los datos? ¿Hace falta información? Eso lo veremos con el marco maestro censal que va a afinar el resultado.

  • Registros administrativos

En el tema de Salud no es lo mismo que el censo diga que tenemos menos población de cero años, que los nacimientos que se reportan cada año… o la cantidad de líneas telefónicas, respecto de la cantidad de aparatos celulares.

Hay que hacer un cotejo de registros administrativos para determinar qué fue lo que no se censó, que es normal.

Respecto de la generación anterior ahora hay menos niños. Estamos regresando al promedio de crecimiento poblacional que es del 1.8.

  • Servicios y población

Cuando se generó la Política Nacional de Competitividad, una de las tres patas oportunidad del crecimiento eran gracias al mercado interno, que se da en cierta escala, de 800 o un millón de habitantes, con ciertos servicios básicos, entre personas consumidoras y productoras, y que ciertos negocios fuera la variable.

Ahora este censo dice que hay más población en las Verapaces y eso fomenta la posibilidad de negocios.

En Oriente tendemos a ser muy enfáticos. Vemos el punto ascendente entre Coatepeque, Quetzaltenango, y Puerto Barrios, Izabal, pero nos olvidamos qué pasa en Chiquimula, en Jalapa y Jutiapa, pero aquí hay una aglomeración importante con oportunidades.

En Huehuetenango, en Chiantla, Nentón ty Malacatancito ya hay servicios previstos. Esto va a cambiar la forma de ver el territorio de Guatemala.

  • Las cifras del Renap y las diferencias con el INE

Una institución que tiene a cargo el registro de nacimientos y documentación que lo que lleva es un número acumulado de personas, de guatemaltecos, pero es un número de cuántos somos.

El censo es un momento en el tiempo, con condiciones y visitas al hogar que nos dice cuántos guatemaltecos había en su momento. No son cifras que tengan que cuadrar.

  • Baja la tasa de fecundidad

Hay varios factores para que baje la tasa global de fecundidad. Hay mayores edades, procesos de urbanización y calidad de los ingresos, entre otros. Estamos en un segmento de la población en la que estamos creciendo, pero la cifra se comienza a contraer año con año.

  • ¿Problemas?

El censo tiene varios usos y cuando una ve el programa de mejoramiento de vida, son ciclos de diez años que a partir del censo se comienza a usar muchas cifras.

A nivel territorial comienzan a cambiar situado constitucional, aplicación de fondos y distribución de fondos.

¿Qué pasa con Huehuetenango y San Marcos, por ejemplo? Donde hay más problemas de conflictividad y de  ilícitos. Donde la presencia del Estado es precaria. El censo presenta el problema que tienen y podría ser más grande de lo que se piensa. Esa zona será clave por la parte geopolítica del Estado de Guatemala.

Juan Pablo Pira

  • La presentación

Tal vez la infelicidad es que la transmisión de datos no fue muy dinámica. Tal vez hubiera sido interesante una traducción simultánea. Fue una presentación usual. La del 2002 fue una cosa muy pequeña en el Ministerio de Relaciones Exteriores.

El numero resultó más bajo de lo esperado. Esperábamos un dato más bajo que la proyección. Por ejemplo la cobertura de primeria que bajo 4 por ciento por año. Uno no miraba que se estaban llenando las calles de niños.

Eso se aclara con el censo. Las tres etapas de edad: de 0 a 4 años, de 5 a 9 y de 10 a 14 se redujeron con respecto al que está arriba. Vemos que hay menos niños arriba.  Ahora el asunto no va a ser tanto la niñez, sino la tercera edad, ya estamos viendo que el número se estrecha abajo.

  • ¿Más violencia?

El indicador de victimización de los últimos 12 meses es el que se maneja internacional, la gente no se afecta por el resultado censal.

  • ¡Sorpresa!

Yo esperaba que aumentara el grupo indígena maya. Lo interesante es… por ejemplo en Chile hablaron del genocidio estadístico. Es decir, si uno abre una nueva categoría, desaparece otra categoría. Ahora aparecen afrodescendientes que no son garífunas. Ahora son más del doble.

Además, no debemos olvidarnos del bono demográfico. Hay más gente trabajando que gente que depende de ellos. Cuando la gente es joven no hay demasiados niños y más gente adulta que trabaja. En el bono demográfico la mayor parte es la que trabaja.

  • Datos cruzados en el tema de migración

La gente va a comenzar a sumar el número de pasaportes, pero hay que tener cuidado porque eso podría sumar como la cifra que podría dar el INE. Porque son dos fuentes que no son compatibles. La base de pasaportes es a la que uno se suma voluntariamente. A los migrantes no les interesa identificarse como guatemaltecos una vez afuera.

Sale una diferencia entre el censado de niños en edad escolar. Esta la omisión censal que no se ha corregido.

  • Cambio de pensamiento

Ya no vamos a pensar que Guatemala es la ciudad y que tiene una cantidad de personas. Se hablaba de entre 3 millones o 4 millones. Ya no tenemos que pensar como otra ciudad a Quetzaltenango, sino que hay que pensar en San Pedro Carchá y Cobán, Alta Verapaz. Está interesante.

El Tejar, Chimaltenango, o al final de la carretera al Atlántico, llegando a Puerto Barrios, Izabal, como oportunidad de inversión. Probablemente ahora seamos más urbanos que rurales.

Me sorprendió el censo de 2002, cuando Cobán salió con más habitantes que Quetzaltenango. Ahora San Pedro Carchá tiene más, todavía.

Sin embargo, lo que llamábamos ‘la bomba demográfica’ ya no va a ocurrir en Guatemala. La población máxima que va a alcanzar Guatemala podría ser de 30 millones.

  • Zonas urbana sin servicios

Hablar de zonas urbanizadas y carentes de servicios es complicado. La de servicios es cuestión de que haya un área urbanizada. El concepto de urbano es que sean más de 500 casas contiguas.

  • ¿Cuándo toma vigencia la utilidad del censo?

Inmediatamente. Sobre todo en el caso del Ministerio de Educación (Mineduc), tiene que replantear su forma de actuar. Escuelas rurales. Son pocas las escuelas rurales privadas. El 85 % escuelas rurales. Escuelas urbanas más grandes. Vemos una población adolescente. No hay un instituto público en la zona 18.

Hay otros cambios, como que la nueva distribución de los municipios grandes llevará a una nueva distribución de servicios distinta: Agua, drenaje, vías de comunicación, por ejemplo.

  • Cambios en el situado constitucional

Para el situado constitucional se usa la proyección de población para el municipio. En San Juan Alotenango, Sacatepéquez, ahora hay menos población, se cae el situado constitucional. Habrá algunos otros que serán beneficiados, como Pastores, Sacatepéquez, por ejemplo.

Escuche nuevamente el programa aquí: ▼