Faltan 100 días para el inicio del Mundial 2026
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Faltan 100 días para el inicio del Mundial 2026

La cuenta regresiva hacia el Mundial 2026 avanza entre alta demanda de entradas y un clima político tenso que amenaza con empañar la fiesta del fútbol.

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Trofeo de la Copa del Mundo de la FIFA - Grok IA
Trofeo de la Copa del Mundo de la FIFA / FOTO: Grok IA

A cien días del inicio del Mundial 2026, la cuenta regresiva no solo despierta entusiasmo deportivo, sino también una creciente preocupación internacional. La Copa del Mundo que organizarán Estados Unidos, México y Canadá prometía ser la celebración más ambiciosa en la historia del fútbol, con 48 selecciones y 104 partidos. Sin embargo, el contexto político y social que rodea al torneo ha añadido tensiones inesperadas a un evento que, en teoría, debía simbolizar unión global.

Uno de los focos de incertidumbre gira en torno a Irán, ya clasificado para el torneo, tras la reciente escalada militar entre Washington y Teherán. Los bombardeos cruzados entre Estados Unidos e Israel contra territorio iraní, y la posterior respuesta persa, no solo han elevado la tensión diplomática, sino que ya provocaron la suspensión temporal de la Finalissima que iban a disputar España y Argentina en Doha. Ahora, la incógnita es cómo se desarrollará la participación iraní en suelo estadounidense, donde tiene programados sus tres partidos de la fase de grupos.

Un Mundial con más dudas que certezas

Aunque las autoridades estadounidenses han asegurado que los jugadores y cuerpos técnicos no enfrentarán restricciones de visado, la situación es distinta para los aficionados iraníes, quienes no podrán viajar para apoyar a su selección. Este escenario reduce significativamente el ambiente multicultural que tradicionalmente caracteriza a los mundiales y plantea interrogantes sobre el verdadero alcance del espíritu inclusivo del torneo.

Las restricciones no se limitan a Irán. Aficionados de países como Costa de Marfil, Haití y Senegal también enfrentan limitaciones para ingresar a Estados Unidos. Además, la congelación temporal de visados en decenas de naciones —incluidas Brasil, Colombia, Uruguay y Guatemala— ha generado inquietud en comunidades futboleras que soñaban con vivir el Mundial en directo. Como respuesta, el gobierno estadounidense impulsó el sistema "FIFA PASS" para agilizar visados de quienes ya poseen entradas, aunque las dudas persisten.

Este clima contrasta con el recuerdo del Mundial de 1994, también celebrado en Estados Unidos, que marcó un antes y un después en la modernización del espectáculo futbolístico. Aquella edición quedó en la memoria por hitos deportivos inolvidables y récords de asistencia. Hoy, más de tres décadas después, el país anfitrión enfrenta un panorama político profundamente polarizado, donde la política migratoria y las operaciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) han generado protestas internas y cuestionamientos sobre la imagen internacional que proyectará durante el torneo.

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Gianni Infantino, presidente de la FIFA - EFE

Mientras tanto, el lema original de la candidatura, "United 2026", parece tensionado por la realidad. Las relaciones entre los tres países organizadores no atraviesan su momento más fluido, y en México persisten preocupaciones en materia de seguridad tras episodios recientes de violencia vinculados al crimen organizado. Las autoridades mexicanas han reiterado que existe coordinación con todos los niveles de gobierno para garantizar la seguridad de aficionados y delegaciones, pero el escrutinio internacional es inevitable.

En el plano estrictamente deportivo y comercial, el Mundial ya bate récords antes de comenzar. La FIFA ha recibido cientos de millones de solicitudes de entradas, y los precios en el mercado secundario alcanzan cifras históricas. Partidos como Colombia-Portugal en Miami o el debut de Argentina en Kansas City figuran entre los más demandados, impulsados por figuras como James Rodríguez, Cristiano Ronaldo o Lionel Messi. La final, prevista en el MetLife Stadium de Nueva York/Nueva Jersey, se perfila como uno de los eventos deportivos más costosos y concurridos de todos los tiempos.

Así, la cuenta regresiva para el Mundial 2026 combina ilusión y controversia en partes iguales. El torneo más grande de la historia está a la vuelta de la esquina, pero su éxito no dependerá únicamente del espectáculo en la cancha. También estará condicionado por la capacidad de los organizadores para gestionar tensiones políticas, garantizar seguridad y facilitar la movilidad internacional. A cien días del silbatazo inicial, el mundo observa con expectativa un campeonato que aspira a unir, en medio de un escenario global cada vez más complejo.

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