El presente del Leicester City dista mucho de aquel cuento de hadas que conquistó al mundo hace una década. Este sábado, los ‘Foxes’ cayeron por la mínima (1-0) ante el Portsmouth en un duelo directo por la permanencia, un resultado que los deja al borde del abismo. Con apenas tres jornadas por disputarse, el equipo se encuentra a ocho puntos de la salvación, una distancia que, en la práctica, parece insalvable.
La posibilidad de un segundo descenso consecutivo —esta vez hacia la League One— representa un golpe devastador para una institución que hace apenas diez años levantaba el título de la Premier League contra todo pronóstico. Aquella histórica gesta de 2016 contrasta de forma dramática con la actualidad de un equipo que ha perdido identidad, solidez y resultados en momentos clave.
Al Leicester City solo lo salva un milagro
El rendimiento reciente explica en gran medida este desplome. El Leicester apenas ha conseguido una victoria en sus últimos 17 encuentros, una racha que lo ha condenado a la zona baja de la tabla. Actualmente ocupa la penúltima posición con 41 puntos, solo por encima del Sheffield Wednesday, que ya estaba prácticamente descendido desde inicios de 2026 tras recibir sanciones deportivas que le restaron unidades por problemas financieros.
A esta crisis deportiva se suma un contexto institucional adverso. El propio Leicester fue castigado con la deducción de seis puntos por irregularidades financieras cometidas en la temporada 2023-2024, sanción que recientemente fue ratificada tras perder la apelación.
Esa penalización terminó por sepultar gran parte de sus opciones de permanencia. Ahora, el equipo podría consumar su descenso la próxima jornada ante el Hull City en casa, sellando así un desenlace trágico para uno de los campeones más improbables y memorables en la historia del fútbol inglés.



