El cantante puertorriqueño Bad Bunny, considerado uno de los artistas latinos más influyentes del momento, enfrenta una nueva polémica legal. El intérprete de "Tití me preguntó" fue demandado por el presunto uso no autorizado de una frase viral incluida en dos de sus canciones.
Cabe destacar que este nuevo escándalo podría costarle millones de dólares en indemnizaciones. La controversia surgió tras una demanda presentada a inicios de enero de 2026 por Tainaly Y. Serrano Rivera.
Cabe destacar que Serrano asegura ser la autora y la voz detrás del fragmento "Mira puñeta, no me quiten el perreo", usado en temas del artista incluidos en los álbumes X100PRE (2018) y Debí tirar más fotos (2025). La mujer afirma que la frase fue grabada y enviada por WhatsApp con la única intención de compartirla de manera personal, sin firmar contratos, sin acuerdos sobre derechos de autor y sin autorización para fines comerciales o lucrativos.
De acuerdo con la acusación, el audio fue solicitado originalmente por el productor La Paciencia, sin que se le informara que sería incorporado a proyectos discográficos. La demandante sostiene que la utilización del fragmento vulnera sus derechos morales de autor, su privacidad, su imagen y su identidad, ya que su voz se convirtió en un elemento distintivo y reconocible dentro de canciones reproducidas a nivel internacional.
Más de la demanda a Bad Bunny
Uno de los puntos más comentados del caso es la cifra reclamada: 16 millones de dólares en concepto de indemnización, además de la exigencia de retirar el fragmento de todas las plataformas digitales donde se encuentre disponible. De prosperar, la decisión podría sentar un precedente relevante sobre el uso de audios virales, mensajes privados o expresiones populares dentro de la música comercial, especialmente en géneros como el reguetón y el trap.
No es la primera vez que Bad Bunny enfrenta una demanda relacionada con el uso de voces ajenas.
En años recientes, el cantante ha sido citado en tribunales por casos similares, lo que ha abierto un debate sobre la urgencia de regular acuerdos en la era del contenido digital.



