Disclosure Day: ¿El Engaño de Spielberg?

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Farándula

Disclosure Day es un engaño de Spielberg

Disclosure Day funciona como un calculado fraude comercial que desnuda la parálisis creativa de Spielberg, lo digo desde ya: los extraterrestres salen segundos.... ¡Segundos!

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Disclosure Day , Cortesía
Disclosure Day / FOTO: Cortesía
Gabriel Arana Fuentes
Columna de cine

Periodista cultural todoterreno amante del cine. Ganó el Premio Nacional de Periodismo Cultural en 2017. De la prensa escrita a la digital, ha sido editor, docente y consultor. Además, actor ocasional.

Bajo el envoltorio dorado de una campaña publicitaria diseñada para simular una revolución de ciencia ficción, entrevistas en las que él decía que sí, que creía en la existencia de ellos. Solo no dijo que tampoco se verían en su película.

El realizador traiciona las expectativas de la audiencia para entregar un producto timorato... o como decimos acá: chafa. No hay aquí exploración cósmica ni asombro metafísico -si buscás Encuentros cercanos del tercer tipo, acá no los vas a encontrar-; lo que habita en la pantalla es el reciclaje descuidado de fórmulas narrativas agotadas por él mismo. Un diseño de personajes exasperante y una lectura geopolítica que atrasa décadas. El director prefiere el confort del territorio conocido antes que el riesgo inherente al arte, transformando una premisa universal en un melodrama doméstico menor que se desintegra entre la condescendencia y el aburrimiento.

El engaño se ejecuta desde el montaje de los trailers. Vender una epopeya de contacto alienígena para encerrar al público en discusiones burocráticas constituye una falta de honestidad intelectual. Le vendió humo al espectador, la película es una persecución a un ladrón, quien tiene toda la evidencia sobre extraterrestres censurada -por una empresa maligna que cree que la humanidad no está lista para la verdad- y además, la chica del clima quiere ayudarle.

Eso destruye la coherencia de un guión que avanza a tropiezos mediante conveniencias que subestiman a la audiencia "Venimos huyendo pero casualmente haremos el alto frente a las vías del tren, nadie nos tratará de atacar".

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Los personajes agravan el naufragio. El protagonista apela al gastado arquetipo del hombre super inteligente que vive en las sombras pero que las circunstancias lo alcanzan, pero su construcción carece de la hondura psicológica necesaria para sostener el relato, no le crees que es lo que dice ser, sobre todo por sus decisiones poco inteligentes. Su torpeza sistemática sabotea la gravedad de los acontecimientos, es decir: toma riesgos innecesarios y se supone que es inteligente. Por otro lado Emily Blunt y su personaje, aunque creíble tiene un problema, el novio. Un acompañante más soso que cómico, insertado a la fuerza, para arruinar el ritmo y retrasar los eventos.

Los antagonistas operan como caricaturas planas, "la humanidad no soportará saber que hay extraterrestres y mejor que no sepan y en el ínterin nos quedamos con la tecnología".

Eso sí, la calidad técnica no se discute. La fotografía procesa los estándares industriales, o el sello Spielberg. La banda sonora subraya las emociones de manera intrusiva, dictando cuándo sentir tensión o asombro, y eso no es nuevo, así es la música de John Williams, uno de sus compositores recurrentes.

Anacronismo y complacencia ideológica

El aspecto más perjudicial radica en su trasfondo ideológico. Spielberg resucita una geopolítica binaria de la Guerra Fría, dividiendo el mapa en bloques morales absolutistas, ellos los malos y "nosotros" los buenos, es decir ellos allá en el Norte. Esta simplificación resulta irresponsable hoy, al reducir tensiones multilaterales complejas a una fábula de ciudadanos ejemplares contra un eje del mal convenientemente demonizado y que está del otro lado del planeta. El instrumentalizar el miedo a la otredad mediante una intriga gubernamental fallida, el largometraje renuncia a dialogar con el presente, lo que hace es que ofrece respuestas sencillas ante realidades hostiles.

Mientras otros cineastas arriesgaron su legado para mantenerse vigentes en sus últimos años en la escena como Woody Allen y Clint Eastwood, este Spielberg opta por la autocomplacencia. Al concluir el metraje, dirás ¿y los extraterrestres? sí... te timaron. Disclosure day no tenés que verla.

@gabrielaranafuentes
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