El presidente de EE. UU., Donald Trump, está evaluando la posibilidad de vender el Tesla que le compró al empresario Elon Musk, según comunicados de un funcionario de la Casa Blanca. Esta noticia surge tras la polémica pelea pública protagonizada la víspera por ambos magnates.
En medio de la disputa
El Tesla, un modelo S en rojo, se encuentra actualmente estacionado en el aparcamiento privado de la residencia presidencial. Según el funcionario, que prefirió permanecer en el anonimato, Trump podría optar por vender o incluso regalar el vehículo.
Trump compró el vehículo en marzo, durante un evento en la Casa Blanca, como una muestra del apoyo hacia Musk, que en ese momento enfrentaba una serie de críticas por su gestión en el Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE, por sus siglas en inglés).
El conflicto comenzó a intensificarse el jueves, cuando ambos magnates intercambiaron comentarios en redes sociales. Trump llegó a expresar sus intenciones de "suspender los contratos millonarios" que Musk tiene con el Gobierno, mientras que Musk argumentó que el presidente no habría ganado las elecciones de 2024 sin su respaldo.
Esta Cruzada verbal incluyó acusaciones entre ambos, donde Musk mencionó que Trump poseía archivos relacionados con el polémico Jeffrey Epstein.
Este viernes en una llamada con ABC News, Trump catalogó a su antiguo aliado como alguien que "perdió la cabeza". Aunque Musk ha mostrado interés en reanudar conversaciones, el presidente aclaró que no está "particularmente" interesado en dialogar después de esta ruptura.
Impacto en el mercado
El desencuentro ha tenido repercusiones en la bolsa, donde las acciones de Tesla cayeron un 14 % en Wall Street justo después de la disputa. Sin embargo, el viernes se observaron signos de recuperación, con un repunte inicial de aproximadamente un 6 %.
Fuentes cercanas al entorno de Trump señalaron que esta situación había generado más decepción que enojo en el mandatario. En una entrevista posterior con CNN, Trump comunicó que "ni siquiera está pensando" en Musk y que no tiene planeado hablar con él "en un tiempo".
Esta ruptura se desencadenó después de que Musk criticara las propuestas fiscales y presupuestarias del presidente, las cuales, según expertos, podrían aumentar en más de 2 billones de dólares la deuda pública estadounidense.
De este modo, la relación que un día simbolizó una colaboración estratégica ha tomado un giro inesperado, poniendo de manifiesto la fragilidad de las alianzas en el ámbito político y empresarial, donde las diferencias personales pueden desestabilizar hasta los acuerdos más sólidos.
*Con información de EFE y apoyo de Inteligencia Artificial



