El presidente de Guatemala, Bernardo Arévalo, rememoró este miércoles el 50 aniversario del terremoto que en 1976 devastó el país y causó más de 23.000 muertos, una efeméride que aprovechó para demandar un fortalecimiento de las capacidades de respuesta del Estado ante desastres naturales.
En la madrugada del 4 de febrero de 1976, un sismo de magnitud 7,5 (provocado por la ruptura de la falla del Motagua) destruyó casi tres cuartas partes del territorio guatemalteco y cambió para siempre la historia reciente de la nación centroamericana.
"Esta es una fecha marcada por la historia; se cumplen 50 años de una tragedia de dimensión nacional que golpeó de manera profunda y trágica a nuestro país", afirmó Arévalo durante una conferencia de prensa en el Palacio Nacional de la Cultura.
El mandatario destacó que, si bien el desastre movilizó una solidaridad sin precedentes entre la población, la mejor forma de honrar a las víctimas es mediante la mejora constante de los protocolos de emergencia.
"Debemos prepararnos para fortalecer las capacidades del Estado", enfatizó.
El terremoto de 1976 no solo segó miles de vidas, sino que dejó unos 77.000 heridos y a más de un millón de personas sin hogar, con pérdidas económicas que superaron los 1.000 millones de dólares de la época.
Por su parte, la secretaria de la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred), Claudine Ogaldez, recordó que Guatemala mantiene una alta actividad sísmica debido a su posición geográfica.
Según los datos oficiales presentados, en 2025 se registraron 11.811 eventos sísmicos, de los cuales 397 fueron sensibles, mientras que en lo que va de 2026 ya se contabilizan 600 sismos.
Simulacro nacional de sismo
Ogaldez ratificó que el próximo 24 de febrero se llevará a cabo un simulacro nacional de terremoto. El ejercicio contará con la participación de especialistas de El Salvador y buscará evaluar la capacidad de reacción institucional.
La funcionaria adelantó que se activarán 1.600 planes de evacuación en 339 municipalidades y las 22 gobernaciones departamentales.
"No será un ejercicio simbólico; servirá para identificar debilidades y optimizar la disponibilidad de recursos", concluyó la funcionaria.



